Tale I

This... Is Our Story


Algunos dirían que este día, es uno normal y corriente; pero aquí estoy para revatir esa cuestión.

Hace unos dos años, yo también hubiera pensado que el actual día, no tiene absolutamente nada de especial, que sólo es uno más en una jornada habitual, como la que es de cualquier estudiante, trabajador, mendigo o quién sea; pero os contaré que hace justamente un año, cinco meses y cinco días, mi vida dio un giro de noventa grados, apróximadamente, no se me dan bien los números...
El caso es que...
 
Sumido en las tinieblas de la desesperación, la soledad y el olvido, el Ángel Caído entristecido por el exilio voluntario, dejó el cielo tras descubrir cuan cruel podía llegar a ser su antes y apreciado ángel de amor. Sentía la pesadumbrez y el dolor en su espalda, pues antes de abandonar el cielo, le despojaron de sus hermosas alas blancas. 


Caminó por el mundo de los humanos, arrastrándose por las heridas en su alma ;la cual, poco a poco acabaría evaporándose, durante cinco días y cinco noches completas. Cayendo y cayendo, mientras el resto de ángeles, antiguos compañeros en batallas pasadas, le observaban desde el cielo despechadamente y escupían sobre su cuerpo marchito toda clase de injurias incitados por el ángel corrupto, antiguo ángel de amor. 

Durante esos cinco días y noches, viajó al norte, donde el frío congelaba su cuerpo desnudo y la hacía temblar, mientras avanzaba hacia ningún lugar en concreto. Sus pasos la llevaron hasta un sendero helado sin camino posible a seguir. El cielo quedaba cubierto por nubes oscuras, una fuerte ventisca cubría de nieve sus cabellos oscuros y rizado, mientras se abrazaba así misma para intentar darse algo de calor. Frente a ella se extendía un gran abismo que no parecía tener fondo alguno; pues la niebla, unos metros más abajo, lo cubría todo con su espeso manto. 

No había donde ir... no había nadie a quién acudir... no quedaba nada que hacer...
El todo se había convertido en nada... y la nada se extendía allá donde fuera.
Se aproximó sin prisas hacia el borde, 
sólo para observar mejor aquel abismo neblinicio que la llamaba, que la ansiaba; 
escuchando únicamente al fuerte viento en sus oídos, alejando el resto de voces de sí misma. 

Todo terminaría allí.
Sólo un paso más y todo acabaría...
Decir adiós al sufrimiento, a los latidos de su corazón, al respirar de sus pulmones, al fluir de los versos en el silencio de la noche, al cruel mundo en el cual se vio forzada a nacer, a aquellos que jamás llegarían a conocer sus verdaderas intenciones. Adiós a las mentiras, a los miedos, a los prejuicios cognitivos, a las lágrimas derramadas en la almohada, a los sueños, a la esperanza, al amor... Adiós a la vida en su totalidad y a todo lo ligado a ella.

Se giró para observar el camino que había tomado, el cual le hizo llegar hasta allí. En él, vio los multiples errores a lo largo de su vida. Avergonzada por tales actos del pasado cerró los ojos, dejándose caer hacia atrás con calma, como lo haría cualquier persona al haber terminado de correr arduamente por un costoso camino para echarse de espaldas en el lecho; sin embargo, lo que le esperaba no sería tan reconfortante. Su cuerpo se iba precipitando hacia el vacío con los brazos abiertos, sintiendo como el viento cortaba el aire a su alrededor, haciéndolo silbar en sus oídos. 

Pensaréis que su caída fue rápida e inmediata, que pronto ese Ángel Caído encontró el fondo entre la espesa niebla para acabar con su dolor; pero para él fue el momento más increíblemente largo de su existencia. En mitad de aquella caída, sus ojos se abrieron para observar el cielo a través de la espesa bruma, la cual fue cubriendo su vista poco a poco. Nada importaba, nada tenía razón... nada.
Simplemente... nada.

Fue entonces, cuando sus ojos percibieron una sombra entre la niebla;
¿sus antiguos compañeros habían vuelto para torturarla antes de acabar con su existencia?
No, ellos nunca portaban un aura tan cálida y profunda como la de aquel ser, el cual se aproximaba con rapidez a ella. 

 La sombra se hacía cada más nítida entre la neblina; 

pero iba disminuyendo su imagen en la oscuridad de las profundidades
Una mano albina se dejó ver entre tantas tinieblas, tan albina que podían verse a simple vista sus venas, marcándolas con un recorrido azulado. 
El Ángel Caído alzó su mano lentamente hacia ella para tomarla con suavidad; al contrario que ésta, la cual la tomó con fuerza para luego rodear su cuerpo con una piel cálida y reconfortante, proporcionándole caricias con la punta de los dedos, descubriendo en la inmesa oscuridad unos ojos marrones intensos y profundos que se clavaron en los suyos cariñosa y comprensivamente. 

Poco a poco las tinieblas se disiparon, dejando ver alrededor pequeños rayos de sol filtrarse entre unas hermosísimas plumas negras, que al ser disipadas mostraron a su salvador. Un joven de apariencia noble sostenía su débil cuerpo con unos fuertes brazos, pegándole al suyo propio para proporcionarle todo el calor posible. 

Sus manos eran grandes; su piel tan suave como las plumas que se desprendían de sus alas al batirlas levemente; sus ojos tan misteriosos e insondables; su nariz tallada tan cabal y precisamente como una obra de arte exquisita; sus labios, suaves y finos; su melena negra, corta y suave siendo un verdadero placer poder enredar los dedos de ambas manos en ella...

"Kriegerisches Kreuz, Christian"

Murmuró en su oído, a modo de presentación, haciendo que el Ángel Caído se estremeciera con tan sólo escuchar su voz y a la vez, llenándole de una extraña e inexplicable felicidad. Éste ángel, de alas negras le contó que también había elegido el exilio, puesto que había descubierto que todo cuanto creía había resultado ser mentira. Era como él... Estaba solo, nadie comprendía sus acciones; se había convertido en uno de los llamados: "Hijos de la Oscuridad", el cual le había salvado la vida.
Así pues, con suaves y tímidos besos, caricias lentas y pausadas, demostrándole que no se encontraba solo, abandonado, o que no era el único que había elegido el camino del exilio. Su salvador juró protegerle y permanecer a su lado por siempre, para que así sus heridas sanasen y el dolor fuera sustituido por amor. 

Así pues, antes de que el Ángel Caído le dijera su nombre, el Hijo de la Oscuridad silenció sus labios con el pulgar de su diestra y con una media sonrisa en su rostro, le susurró mirándole a los ojos cariñoso:

"Tiphareth... te llamarás, Tiphareth"

Y con esto, el Ángel Caído fue bautizado de nuevo con un hermoso nombre.
Listo para vivir feliz, sincero y enamorado en el Verdadero Edén.
Dispuesto a ser en su resurrección, junto a su Salvador y Creador de Sueños...
Uno de los más puros Hijos de la Oscuridad.

Happy Birthday, Real Angel Of Love
Very Soon, You Will Be Mine...

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