Momento de Inspiración Compartido II

"Mar Amargo"

Tiphareth:  Cariño, ¿cuántas lágrimas tendremos que derramar para crear un océano de tristeza entre nuestras Tierras al no vernos, ni rozar nuestros dedos?

Âmon: Piensa en que, cuando cerramos los ojos,
tus pies flotan envueltos en la fragancia de tu cariño,
alcanzando las alas que nos facilita el sueño:
un sueño en el que nosotros estamos el uno al otro.


Tiphareth:  Y volando ambos,
por un cielo estrellado perdernos,
acariciar nuestros cuerpos y, sentirnos amantes...
para cuando abramos los ojos,
mirar ese mar amargo, repirar su sal...
y saber que nada ha sido en vano.

Âmon:  Piensa eYo no voy a ceder jamás.
Mientras que tu eres el optimismo,
la voluntad, la disciplina y el hierro.
Yo seré tu corazón.
Ambos, juramos y, con esta promesa digo:
"Por el amor que te profeso, nunca caeré"n que, cuando cerramos los ojos,
tus pies flotan envueltos en la fragancia de tu cariño,
alcanzando las alas que nos facilita el sueño:
un sueño en el que nosotros estamos el uno al otro.

Poema XVIII

"In this Morning..."

Irrumpir en su habitación,
tomar su rostro.
Sentir sus labios rozar los míos, de forma suave;
Pero pasional, lleno de calidez y rebosantes de amor.


Dejar que nuestras manos se acaricien mutuamente;
en pos de un punto sin retorno, perdidos ambos,
entre amplias y extensas llanuras de seda fina.


Y mirando a los ojos de ese caballo azorado,
cual amazona, capaz de montarlo,
sin necesidad de silla ni espuelas,
enredar mis dedos en las fuertes crines
y alzar mi voz junto a la suya.


Entrecerrando los ojos,
sintiéndose una dichosa entre brazos,
que aprisionan un cuerpo débil y frágil,
continuar susurrando palabras de amor a quien es mi Sol.


Pero amor, no compares
nuestros pasos,
nuestros sucesos
y nuestras esperanzas.
No las compares con nada,
pues el destino logrará
que pervivan por siempre,
al igual que ha permitido
que llegásemos hasta aquí,
más no hay que desistir al ver el largo camino a seguir.


Dos años y siete meses juntos.
Compartiendo muestras almas y cuerpos,
nuestros ojos y miradas,
nuestras manos y abrazos,
nuestros labios y besos.


Pues como la Luna
no puede vivir sin el Sol.
Yo no puedo sin ti,
lucero de amor.

Momento de Inspiración Compartido I

Tiphareth: Dime mi vida, mi lucero del alba.
¿Cómo puede ver el Sol nuestra relación...?
Si ha sido la Luna,
quien ha presenciado nuestros pasos en todo momento de amor.
Implorando estoy que tus labios rocen los míos y,
tras ello, cada fibra de mi piel;
ambos, enredados en sábanas de satén,
para dormir juntos, amor mío,
juntos bajo ellas, tras una vorágine pasional.
En ese momento,
entonces sí sería el Sol quien iluminaría nuestro lecho...
para vernos, amándonos el uno al otro... por siempre.

Âmon: Pues no es así que el Sol sea Heraldo de nuestros corazones,
si no que es la Luna como tu rezas la que guía cada latido y sonido de amor.
Y mientras las paredes escuchan mudas e inmutables,
nuestros susurros secretos e inconfesables,
nuestras palabras eternas de cariño y devoción,
los angeles dormitan de sus tareas y no nos observan,
para permitir que nuestros ojos
se encuentren sin barrera ninguna
y el mar oscuro de uno se suma en el otro,
tornándose uno solo. Y así,
en tanto que acariciamos nuestros dispares cabellos
y el tacto de nuestra piel se junta,
yo siento tu calor y nuestros alientos se rozan,
sabiendote mia, y sabiendome tuyo.

Poema XVII

"Cavilaciones"

El sonido de las olas, embriagando mis sentidos,
el reflejo en el agua del cielo, que mece mis pensamientos.
Marcada por pisadas de desconocidos,
camino por arenas, en pos de mi merecimiento.
El viento juega con mis cabellos,
mientras desean encontrarte mis ansiosos ojos.
El calor en mi cuerpo resulta asfixiante,
gotas y gotas de sudor, bañan mi debil cuerpo,
mientras las alucionaciones invisbles quedan en sueños.



Un lobo aulla triste a la luna llena, queriendo alcanzarla,
un marinero llora deseando volver con su amada,
un cazador implora por encontrar a su presa,
y un adolescente clama por abraza a su alma gemela.


El lobo no sabe que,
la luna llena inalcanzable no es.
El marinero no sabe que,
su amada en un bote va en su busca.
El cazador no sabe que,
su presa acechándole está.
Y el adolescente no sabe que,
su alma gemela, en su corazón anidada queda.

Poema XVI

"Sentimientos en la Playa"


Cuando triste estás mi corazón se paraliza.
Me siento como sino pudiera respirar;
el aire de mis pulmones escapa,
mientras que el rugir de las olas me intenta sosegar.


El sol me ciega...
quema mi piel.
Sigo las huellas en la arena de tus pies,
esperando poder encontrarte
sigo caminando,
sólo para que me dejes amarte.

Träume und Wolken

"Sueños y Nubes"

Todo pareció ir tan deprisa... y eso que estuve contando los días que faltaban para que llegara el esperado.
10 de Agosto...

11 de Agosto...

12 de Agosto...

13 de Agosto...

14 de Agosto...

Y por fin... 15 de Agosto, Sábado.

Estaba tan nerviosa como el primer día que viajé en avión. Mi corazón latía con tanta fuerza que llegué a temer que saliera de mi cuerpo, a través de mis costillas.
El calor abrasante de la mañana no me impidió preparar los últimos arreglos a la maleta, recuerdo que realicé una lista con todo lo que me faltaba por llevar:


- Móvil
- Cámara de fotos
- Cepillo de dientes
- Cartera
- Sandalias
- Ipod
- Libro

Al subir al coche, (tras despedirme de mis hermanos quienes prefirieron quedarse en casa que acompañar a mis padres para despedirme)
seguía sintiendo esas mariposas que se te crean en la barriga justo antes de un viaje. Esas que a veces cuando miras por la ventanilla crees ver inconscientemente mientras vas camino al aeropuerto. Sí, esas mismas, las que te dan ganas de vomitar...

En cualquier caso, el viaje fue bastante bien a pesar de todo mi miedo por parte de la maleta, el bolso y yo misma. Ya que, semanas antes tras hablar con mi novio, (quien me dijo que eiligiera el asiento de clase rica) comentó lo siguiente:

"Sí, porque ¡¿que pasaría si el avión se estrellara?!"

Es del todo normal que la parte de los asientos dobles y más caros siguiera adelante sin los asientos para turistas y clase media... He de reconocer... que me hizo bastante gracia.

El viaje en avión duró hora y media. Por suerte estuve bastante entretenida haciendo fotos junto a la ventanilla, donde había unas estupendas vistas de un reino perdido... "El Reino de las Nubes". Ese que desde arriba es atravesado por aves y que desde hace eones se nos tiene prohibida la entrada. Sin embargo y a pesar de tanta tragedia, al menos se nos otorga la visión lejana de él.





Viendo aquellas nubes que formaban un palacio escondido, me di cuenta de lo pequeño que era el ser humano, tan lleno de emociones, de vida, de pensamiento... y de que yo solo era una pequeña parte del mundo que continuaba viviendo de sueños y esperanzas... aún con tantas catastrofes que se desatan por el mundo.


Una pareja a mi lado, se veía realmente intimidada por la longitud que nos separaba del suelo. Amablemente les pregunté sie ra su primer vuelo y la mujer, a mi lado, me confirmó entre risas que efectivamente era así y quea su marido le iba a dar algo:

- No se preocupen, las azafatas pueden llegar a ser muy amables y ayudarles en todo cuanto les preocupe con respecto al vuelo. Además, es una experiencia que tarde o temprano se debe pasar y he de añadir que es una de las mejores.... éste por ejemplo es mi segundo vuelo. - Expliqué justo antes de que el avión aterrizara.

Tardamos cerca de diez minutos en bajar, dado que el estrecho pasillo del avión dificultaba el paso que todos queríamos tomar cuanto antes. Sin embargo, una vez fuera en la terminal B de Barcelona las mariposas de mi estomago echaron a volar a cada paso que daba hacia la salida...

De repente todo se volvió más familiar...: los asientos de las terminales, las tiendas, y... una llamada al móvil:

- ¿Cari...? - preguntó la suave voz de mi legitimo amor. - ¿Donde estás? Te espero en... - Al momento se escuchó como la bocina de un barco, repetidas veces... hasta que dejé de escucharle, dado que colgó por tal molesto ruido.

Eso me llevó a mirar la tarjeta de vuelo. ¡¿Me habría equivocado de avión?! No podía ser... salía en la misma terminal y estaba en Barcelona... Aquel sonido continuó persistente en los ecos de los pasillos y a cada paso que daba se escuchaba más y más.

Una vez vi el cartel de Sortida/Exit/Salida en verde claro justo encima de mi cabeza, seguí las indicaciones y... ¡POR FIN! No recordaba que el aeropuerto fuera tan grande... acostumbrada al pequeño de Sevilla, con tan solo una terminal, creí que me había perdido. Por suerte, al salir y verme cercada por mucha... muchísima gente quienes esperaban a sus viajeros, continué por un pasillo hasta que... sus ojos. Fue lo primero que vi en él y posteriormente el calor de su alegría.

Por desgracia, en lo que llamamos "Vida Real" no se encuentra en la normativa los "Momentos de bienvenida de los enamorados". Las bocinas de barco o lo que fueran, se escuchan al oeste de nuestra posición y era realmente molesto. Mi novio me explicó, (tras el beso y abrazo fuerte; pero corto, de bienvenida) que eran los trabajadores del aeropuerto, quienes estaban en huelga.

Sin embargo eso a mi no me importaba... una vez dadas las bienvenidas con los padres de Chris, sentada en el asiento trasero de su coche estaba a su lado, tomando su mano y ligeramente inclinada sobre su cuerpo, apoyando el mío en el suyo... sintiendo su extremo calor, dado que portaba un traje con el que me recibió.

Ya nada me importaba... estaba junto a él... y eso... era lo que más feliz me hacía.

Poema XV

"Mi única Esencia"

Parto desde el más profundo sentimiento.
Es así, tan transparente como lo ves.
Cada destello de felicidad en mi corazón
te tiene a ti como único causante.
Le sobran motivos a mis labios
para querer perderse una y mil veces en tus besos. 

 
A todo lo que pienso se suma lo inevitable.
Estás ahí amor, tras cada pensamiento.
En cada mueca de alegría.
En lo recomendable de una sonrisa.
Junto a mi almohada en todos los sueños,
abrigando una a una mis pesadillas.


Es que ya te tengo tan dentro
que siento como si respiraramos el mismo aire.
Son tus suspiros mi gran alivio.


En tus ojos veo dulzura y templanza.
Descansa así la paz de mi alma,
porque tienes el poder de lo simple de una mirada.

De día, es el sol a pleno.
De noche, un manto de estrellas.
Destellas la luz que llevas guardada.
Es que no hace falta ni siquiera una mirada.

Noto que me hablas con toda pureza.
Si hasta ya me imaginé una caricia tuya...
y me fue imposible abrazar tu figura.
Me perdí en tu inmenso calor,
descubriendo que amarte no es un error. 



Por dentro y por fuera,
en esencia y presencia,
simplemente,
eres único y eterno.

Poema XIV

"I Said To You..."


Te lo dije con las dulces fragancias
de rosas rojas sin hojas y espinadas.
Con el sabor del néctar olímpico,
robado a las divinidades olvidadas.

Te lo dije en el viento que sopla
entre tus cabellos de ónice.
Con la lluvia cuando acaricia tu piel,
tu cuerpo pálido... divino tesoro.


Te lo dije con la noche negra,
de estrellas azules y Luna de plata.
Te lo dije con canciones de amor,
con un ardiente canto y una bella sonata.

Te dije que eres para mí puro fuego,
una corriente eléctrica que me recorre entera.
Te dije que cambiaría mi alma por tus brazos,
tus besos y por ti.

Te dije... que te quiero. 

Gritos en Susurros Acallados

Mirar por la ventana y no ver nada, pues ciegos quedan tus ojos.

Solo deseas volver a ver la luz, salir de las tinieblas que envuelven tu vida, tu cuerpo, tu alma... tu ser por completo.

Solo deseas volver a sentir sus labios sobre los tuyos, sus manos recorrer todo tu cuerpo....; su corazón latir al mismo ritmo que el tuyo, de forma desenfrenada.

Que cada una de sus caricias te demuestre su aprecio, tratándote como porcelana viva.
Que sus besos te friten silenciosos el anhelo de poder vivir de los tuyos, bebiendo de tus suspiros.
Que sus ojos hagan querer a los tuyos ahogarse en reflejos cobrizos, si con ello logras ser parte de él.
 Que su aroma nuble tus sentidos y pierdas la noción del tiempo: creyendo el pasado una horrible pesadilla, el presente un verdadero cuento de hadas y el futuro uno de los Trabajos de Persiles y Segismunda.

Quizás solo espere que seques las lágrimas de esta Luna Eclipsada.
Quizás espere que vuelvas a dedicarme letras imbuidas de aquella magia encantada.
Quizás espere que rompas los barrotes de esta jaula ovalada,
liberando con ello a la paloma atrapada.

Pero, ¿qué puedo hacer sino escribir? Dado que con palabras no logro expresarme con total claridad, he aquí estas letras...
¿No las escuchas gritar?


El tick tack del reloj puede llegar a hastiarme... a ahogarme en la oscuridad del eclipse;
pero eso no impide que el tiempo se detenga en aquellos momento de gloria.


Enviaré mis letras lejos echándolas al mar,
esperando la respuesta de su legítimo propietario hasta que la luna se llene,
para así danzar de nuevo ante y para ti.


Tale V

"El Camino de la Oscuridad"


Nunca me detuve a pensar en lo fría que era la lluvia.

Cuando abrí los ojos, observé el cielo, cubierto de nubes grisáceas; mientras el agua que caía de ellas empapaba mis ropas. Me sentía extraña, como nunca antes me había sentido. Un momento... ¿antes? ¿Qué había antes de todo aquello? ¿Cómo había ido a parar allí? ¿Cómo me llamaba? ¿De donde era...? ¿Dónde me encontraba en esos instantes? Mi mente no albergaba nada. Estaba vacía. Hueca. Sin recuerdos.


Sentía mi cuerpo aullar de dolor. Quedando bocarriba, permanecí observando el cielo levemente iluminado por tiempo indefinido, mientras las nubes se movían con lentitud relampagueando de tanto en tanto. El viento me estremecía, al quedar mi cuerpo mojado por la lluvia, internándose entre mis ropas.


Tale IV (·Parte II·)

"The Story Of The Dreamy Woman"


El noble bardo llevó a la muchacha a su reino, acogiéndola en el seno de su familia de clase media-alta. La jovencita, aún dormida, se mantenía encerrada por Morfeo, en el infinito sueño en el que la tenía sumida.

- ¡Oh, amada mía! ¿Por qué no abres los ojos? - preguntaba el bardo apenado, tras dos años de espera, quedando a su lado, sentado al borde de la cama. - ¿No veis acaso, lo mucho que os amo? ¿Acaso no sentís cuan desgraciado me siento sin veros brillar, sin escuchar vuestra dulce voz? Por favor, mi amor... despertad.

Y aún rogando a la joven dama, ella por más que quisiera, no podía escapar del velo de Morfeo. Los criados y toda la casa del noble bardo, creyeron a su joven señor loco, pues se decía que la joven se hallaba tan pálida, que parecía muerta en su lecho y aún así, él no dejaba de cantarle cada día, de rogarle que volviera a su lado; sin embargo, no dependía de la joven, sino del dios Morfeo, quien la mantenía prisionera. Así pues, el joven bardo imploró a Selene, diosa de la Luna:

- Esplendorosa Selene, luz de Luna necesita mi amada, pues no despierta de su letargo... Morfeo me la ha robado y ahora, solo permanezco a su lado...
- No temas, mortal. - Respondió la diosa, mostrándose como una estrella en la oscuridad de la noche. - El siervo de Shar, no tendrá dominio alguno sobre vosotros, amantes. Pues en la muerte nada os separará...


Sin entender apenas nada, el bardo dio gracias a la diosa, mientras ésta desaparecía.

Pasaron años después, el noble señor, ya entrando en los treinta años, no quiso volver a invocar a la diosa que años atrás había visto ante él. Permaneció junto a su joven mujer, acariciando sus mejillas, besando sus carnosos labios... buscando una posible respuesta que no llegaba nunca.

Mientras, la lucha entre los dioses continuaban incesantemente. No había descanso.

Una noche, el joven soñó... soñó que la veía en un lugar idílico. Un bosque iluminado por la luz lunar, inmóvil frente a una fuente. Su piel era blanca como el mármol, sus ropajes ondeaban con la brisa nocturno, en un azul apagado, al igual que sus cabellos rizados.

Estaba allí. La había vuelto a ver. Corríó frenético hacia ella... la respiración se cortaba con cada paso que daba. Sentía que todo daba vueltas; pero la visión de su amada continuaba delante de él, incitándole a continuar y... cuando al fin logró tocar uno de sus brazos, abrió los ojos sorprendido al sentir su piel fría como la misma piedra.

Ella no se giró, permaneció quieta sin decir palabra alguna, sin siquiera pestañear. Observándola detenidamente, se percartó de que su amada había sido convertida en piedra; sin embargo ella parecía observarle y sus cabellos y ropajes se movían con el rumor del viento. A los pies de la mujer, un pergamino decía:

"No he podido más... deseaba escuchar tu voz... deseaba tocar tu cuerpo cálido... deseaba perderme en tus ojos... deseaba que inundaras mi mente con tu saber... deseaba tantas cosas.
Sin embardo, ahora me doy cuenta, de que nada es lo que parece; pero la nada se ha roto.
Me han engañado y me han arrebatado aquello que andaba buscando...... te encontré... y te alejaron de mi lado. No soporto este vacío. Pero, no me arrepiento de haber compartido en sueños contigo mis risas, mis lágrimas y todo cuanto soy.
Ahora, podemos estar juntos...ahora podemos estar juntos... no tengas miedo, yo estoy contigo..."

A medida que leía, sus oídos se llenaban de la melodiosa voz de su amada; por lo que dejando caer la carta sobre la mullida alfombra verde, el bardo se giró y halló a su amada. Incrédulo, pasó ambas manos por su rostro, era cálido; pero a la vez traslúcido... y de un brillo tan hermoso, como el que poseían las estrellas que centelleaban en el firmamento. Sus ojos lo observaban con ternura, con amor, con todos aquellos sentimientos que la hacían especial ante él.

Lentamente, abrazándose mutuamente, fundieron sus labios en el silencio de la noche, empezando ambos a desaparecer en la oscuridad del lugar.

Años han pasado desde entonces. Y aquí me encuentro, en la ciudad donde ese mismo bardo vivió durante tantos años, aguardando junto al lecho donde su amada restaba en letargo.
Muchos son los rumores que empapan esta historia. Los que aseguraban conocer al noble señor, le llamaban Âmon, quien con su música alegraba los corazones de los demás; pero que por desgracia acabó suicidándose al no poder escuchar la voz de su amada, recibiendo ésta el nombre de Tiphareth, quien era su más viva inspiración para sus tonadas. Muchos otros afirman que, tras aquello marchó con el cuerpo dormido de la joven, a tierras lejanas, para encontrar a los dragones benignos y que ellos le ayudaran a despertarla. Sin embargo, todo coinciden en que ambos cuerpos, desaparecieron de la habitación en la que se encontraban...

Aquí, en los bosques próximos a la ciudadela, tallaron en un árbol la figura de ambos amantes, compartiendo aquel último beso. Éste humilde bardo, sólo se encarga de recordar esa vieja historia de amor; una historia de un antiguo compañero de oficio pues, somos nosotros, los bardos, quienes más tendemos a la sensiblería propia de tales historias. Sintiendo que entre éstos grandes árboles, entre el rumor de la brisa nocturna que mece sus copas con suavidad, corren felices y despreocupados, protegidos por la magia de Selene, en noches donde la Luna muestra su mayor esplendor.

Quizás haya tiempo para más historias; pero...dejad antes una pequeña contribución en el sombrero de este humildísimo bardo, mientras pienso en como podría deleitaros con mi siguiente obra.

Tale IV (·Parte I·)

"The Story Of The Dreamy Woman"

La niña bajo el árbol dormía plácidamente. No escuchaba las advertencias de su madre acerca del viento que venía del norte, ni tampoco las risas de los niños que jugaban deslizándose por la colina cercana, tampoco el pasar de las hojas del libro en su regazo por la brisa primaveral y mucho menos el rumor de las hadas danzar en la copa y el tronco de aquel árbol.

La pequeña subía cada tarde a aquella colina, donde el árbol quedaba en la cima. Se sentaba, apoyando la espalda en el tronco, abría el libro de cuentos y comenzaba a escribir.
Aquella niña soñaba con ser una gran escritora algún día y pensó:
- ¿Qué mejor que cuentos infantiles para empezar mi carrera?

Sin embargo, durante el día ejercía un pesado trabajo en casa que se extendía a veces hasta cinco o seis horas, por lo que la pequeña acababa exhausta y, justo cuando empezaba a imaginar, Morfeo dejaba caer sobre su cabeza sus polvos mágicos y la pequeña caía en un profundo sueño.

Tales sucesos se repitieron durante toda su adolescencia. Los sueños la llevaban a paisajes oníricos y de gran belleza natural, reconfortando su alma; pero la joven cada vez que soñaba, buscaba algo; no sabía qué podría ser. Al faltaba en su vida.


Primero lo buscó en casa, luego en la pradera, en los establos, en la fuente, en cada copa de los árboles... pero no halló nada. Morfeo, que siempre había estado enamorado de ella, hacía que cada vez visitara con más frecuencia el mundo de los sueños prometiéndole que en ellos encontraría lo que buscaba. Las ansias de encontrar aquello que no sabía, la hacían ir a la colina más de una vez; pasando toda la noche allí y despertando al día siguiente. Hasta que un día, la joven no volvió a abrir los ojos.

Algunos aldeanos dijeron que se trataba de una maldición que algún mago o demonio que deseaban el alma pura de la muchacha. Otros murmuraban acerca de que posiblemente ella era una bruja que entraba en trance para comunicarse con los espíritus a través de sus sueños; pero ninguno acertaba.

Mientras tanto la joven continuaba buscando en sus sueños aquello que faltaba en su vida.

El rumor se extendió por todo el país haciendo que curanderos, magos, caballeros e incluso algún que otro clérigo, se lanzase a la aventura para descubrir la forma de despertarla.

Las pócimas de los magos, las hierbas hervidas de los curanderos, las palabras de amor de los caballeros y las plegarias de los clérigos de nada sirvieron.

Todo parecía perdido para la muchacha.

Entonces un día llegó un bardo montado sobre un hermoso y blanco corcel. El joven, de melena corta, ondulada y oscura como la noche se armó de valor para abandonar a su familia, de alto cargo nobiliario al escuchar la historia de una dama que cayó bajo una terrible maldición. Perdido y sin saber donde encontrar a tal dama, vagó de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, de aldea en aldea, llevando canciones y poemas a sus habitantes, hasta que llegó a la susodicha, donde la mujer se encontraba.

- ¡No vamos a permitir que nadie más intente despertarla! ¡El demonio se llevó su alma! ¡Y nunca nos la devolverá!

Gritaba la madre anciana, mientras la jovencita se encontraba en la cama, con la misma edad con la que fue hechizada. Y el bardo rogando a la mujer, prometió no tocarla, pidiendo que la dejara ver, solo una vez.

La mujer cansada, aceptó, dejando pasar al muchacho que sacando su violín empezó a tocar una alegre canción. De repente la mustia y gris habitación se llenó de vivos colores que empezaron a alejar la tristeza del lugar mágicamente.

La anciana mujer atisbó una luz esperanzada en la melodía del violinista que, junto a la cama de su hija dormida, seguía tocando, cada vez más alegre en su ímpetu por despertar a la joven dormida.

Se pasó tocando día y noche, retando al propio Morfeo, pues quedaba despierto en todo momento. Ni el cansancio impidió que continuara forjando aquella música celestial, en busca del ángel callado que dormía a su lado.

Sin embargo, el joven bardo cerró los ojos y cayó a su lado, víctima del hechizo de Morfeo. El dios, quien se apiadó de la joven al verla llorar, tras años de vagar por lugares hermosos que él le ofrecía, junto con manjares y otras delicias estimulaban todos sus sentidos, y aún así no encontrar lo que buscaba; le ofreció la compañía de aquel joven; puesto que el dios no pudo complacerla al no saber que era lo que exactamente buscaba.

Una vez ambos jóvenes se encontraron, ella supo que él era lo que buscaba; y él reconoció en su belleza la inocencia de su alma. Morfeo creó para ellos un lugar idílico donde poder vivir en paz; observando el amor nacía y crecía en ellos poco a poco.

Sin embargo, Morfeo, celoso del joven bardo hizo que despertara bruscamente, dejando a su amada sola en el mundo de los sueños. Rogó al dios por volver junto a la muchacha; pero éste no cedió. Así pues, el joven, tomó a su amada en brazos y se la llevó bajo la lluvia otoñal hacia el reino donde había nacido para allí, hacerla despertar de cualquier manera...

Continuará...
 

17 de Mayo

"A Special Day"


Hoy debería de haber sido un día espacial.... quiero decir... un día especial... ais, esta dislexia; sin embargo hemos acabado molestos por una tontería y ahora escribo para enmendar mi error y demostrarte que a pesar de nuestras riñas, te amo por encima de todo.

Mi vida, hace dos años, me diste tu mano y la llevo tomada hasta el momento (ya ves tú... ¡es mía ., esta mano es mía! Como alguien se le ocurra quitármela... ¡JA!) Lograste arrojar tu luz sobre mí, enseñándome el camino correcto a seguir.

Sé que mi humor cambiante puede llegar a confundirte; pero con palabras dulces y cariñosas, llenas de lo que mejor sabes darme, me transportan a aquel mundo que solíamos visitar dos años atrás y, que ahora, sólo vemos de vez en cuando, pues tenemos los pies más sobre la tierra que no en el mundo de los sueños.

Pareció ayer cuando nos hablábamos de "vos", escuchando, o más bien, leyendo tus escritos de carácter filosófico que me ofrecías con cada una de tus entradas, compartíamos nuestras ideas; cada uno desde su punto de vista moral.

Ambos, entristecidos con las vidas sin sentido que a duras penas llevábamos en aquellos momentos; situaciones empapadas de tristeza. Sintiéndonos solos, vimos el uno en el otro una esperanzada luz que nos hizo abrazarnos mutuamente con amor. Fue justo el 17 de Mayo, cuando un nuevo amanecer surgió en nuestras vidas, quedando el uno junto al otro para afrontar juntos el futuro.

No me arrepiento de las acciones que cometí con terceras personas para poder llegar hasta ti y pasar más tiempo a tu lado; pues ahora soy feliz a tu lado. Espero que éste escrito llegue cual paloma mensajera a tu ventana y ofrezcas una respuesta a mi pequeño obsequio, que seguramente recibirás días después, ya que es muy posible que pierda esta hoja o que no encuentre el documento entre tantos de las carpetas de Mi Pc. En todo caso, sólo una última cosa más antes de marcharme:


Hoy Te Quiero más que ayer; pero Te Querré menos que mañana.

21 de Abril

"One More Year"


- Sólo falta un día... – Decía él con entusiasmo.
- Sí, un día para ser más vieja. – Le contestaba desanimada.
Esto era un fragmento de una conversación, justamente de ayer. Hasta el momento sólo me han felicitado dos personas: la primera mi nene, Chris a las ocho menos cuarto de la mañana aproximadamente y la segunda persona, mi compañera de estudios, Rocío. No necesito ninguna felicitación más para ser feliz; el resto son innecesarias. Y aunque mis padres ni siquiera sepan que día es hoy, tampoco es que me importe demasiado que no me feliciten. Soy feliz de que la persona a la que más quiero sí se haya acordado de mi día, que hoy me he enterado que es el mismo día de la supuesta fundación de Roma.
Pero lo importante es que hoy, es mi decimonoveno cumpleaños.

Bien, a continuación, esto va para ti, lobito mío:

Muchas gracias por ser mi novio, por estar a mi lado en lo bueno y en lo malo, por ser como eres sin importarte lo que opinen los demás de ti, por decir que tus ojos ven en mi la perfección absoluta. Te doy gracias por mirarme con tus cariñosos ojos, por darme esas caricias que me hacen estremecer, por hacerme sentir como nunca me había sentido al estar con un hombre. Muchas gracias amor mío, por hacerme sentir plena y llena de vida. Sin importarte sacar algo en tu propio beneficio cuando me dices lo linda que soy, gracias por todo y te pido que nunca sueltes mi temblorosa mano. Te amo y siempre te amaré, mi vida.

Y ahora, una última felicitación y es para mí misma:

¡Felicidades Tiphi! A pesar de todas las desgracias y sucesos que te han estado ocurriendo desde semana santa, te has mantenido aún en el buen caudal del río, gracias a ese apoyo tan importante. No dudes nunca de ti misma, ¡sé como quieres ser! Y no te dejes influir por comentarios hirientes de terceras personas sin importancia.


¡Hasta Otro Día!

Poema XIII

"Muchacha Denigrante"

Hoy, bajo la luna creciente, te he dicho que te amaba.
Hoy, bajo el cielo estrellado, te he entregado mis palabras.
Todo lo que puedo darte son rosas de tinta y diamantes de papel;
por eso, dejo que te vayas con ella.

Pronto te marcharás con tu princesa, a una lejana ciudad, donde vivirás en un palacio
y tendrás la libertad que siempre habías deseado.

Mas... no encontrarás el amor.
 Si bien sé que intentas negarlo, sus palabras no te llenan.
Sé que dentro de ti, late algo que ella no tiene, y que siento que es para mí.

Pero no es este el momento, ni el lugar.
No es esta la vida, ni el estar.
Y aunque muchos años deba esperar,
no olvidaré este amar.


Así, no vayas con el viento ululante,
no vayas dejando atrás este corazón amante,
no vayas y olvides, mi sol naciente,
que te amó esta muchacha denigrante.


Tu destino es un techo de oro;
el mío la noche estrellada.
Tu lecho será fino alabastro;
el mío barro y tierra.


Aun así, espero que no puedas olvidar
que existe y puedes conocer el amar.
Y que por gozo, locura y bienestarm
te quieras arriesgar...


Espero que algún día, querido dueño de este corazón,
reconozcas en el viento mi crepuscular susurro,
y veas que mi alma solo es parte de este mundo
para poder encontrarte, y que seas su estrella.


Así, no vayas con el viento ululante,
no vayas dejando atrás este corazón amante,
no vayas y olvides, mi sol naciente,
que te amó esta muchacha denigrante.

Yo, por mi parte, buscaré gloria,
y todo un reino que entregarte,
para que nada te falte
y no podamos olvidar esta historia.


Así, no vayas con el viento ululante,
no vayas dejando atrás este corazón amante,
no vayas y olvides, mi sol naciente,
que te amó esta muchacha denigrante.

Tale III

"Thief of Love"

Letras, números, símbolos, imágenes, colores, formas... todo a través de ojos cansados, llenos de legañas, cubriendo las cuencas de oscuridad.
Deseando desfallecer, me veía sin fuerzas. Los sonidos que escuchaba, me parecían lejanos, huecos, sin sentido. Éstas últimas semanas atroces, agotables, vanas y vacías, me habían dejado fría.

El momento pletórico llegaba, cuando la voz del ladrón de amor, me llamaba. Mi agotamiento y estrés, presentes estaban en cada palabra pronunciaba. Sin embargo, su voz no cambiaba, queriendo alegrar a su pajarillo, quien la vida le insuflaba; pero ahora, era yo quien necesitaba un soplo que me mantuviese activa. 
La jaula de cristal ahogaba mi respiración; y justo cuando creía desvanecerme en mis pensamientos... apareció mi ladrón de amor, dotándome de su aliento en suaves besos, mientras descansaba en sus brazos, agotada por la lucha de esas últimas horribles semanas y sintiendo todo mi cuerpo pesado y abotargado:

- Ya pronto, serás libre... mea columba. – susurró, mientras permanecía en su regazo, calmada, durmiendo plácida y sintiendo sus manos acariciar mi cuerpo.
- Deliciae meae... – respondí en un hilo de voz mientras la niebla cubría mis ojos y mis músculos se relajaban con cada una de sus caricias.


Tale II

"Dreamer"

La pesadez en mis párpados es cada vez mayor; más no puedo dormir en mitad de una explicación.
Cada noche sueño con él, una y otra vez. El deseo crece, mientras el hada de Morfeo me sigue allá donde voy, alentándome a ir a su paraíso nocturno.

No es fácil resistirse a los encantos de tal paraje... y más cuando él, mi ángel de amor, el Eros de mi corazón, está allí, esperándome cada noche para no sentirme sola y desprotegida. Soñando con él estoy, hasta en los momentos diurnos.

No paro y me aíslo, con la imagen en mi mente tan nítidamente frente a mí. Mirándome con esos ojos oscuros y penetrantes, sintiendo como desnuda mi ánima poco a poco; mientras se aproxima a mí y me acerca a su pecho con sus nobles brazos, haciéndome reposar mi cabeza sobre él, acariciando mis rizados cabellos con la diestra, para con la otra mano levantar mi barbilla y contemplar mis ojos llenos de lágrimas. 

- “¿Por qué lloras, mi niña preciosa?” – Pregunta la reencarnación del pequeño dios alado, acompañante de Afrodita; mientras estrecha el cerco que hay entre nuestros rostros, rozando la punta de mi nariz con sus labios, recogiendo las gotas que se deslizan desde mis ojos.

- “Felicidad... por tenerte aquí” – Respondo entrecortada, alzando mis manos a sus mejillas, comprobar que era él y no otro el que me tenía entre sus brazos, sintiendo como mis piernas temblaban al verificarlo.

Con sus palabras mantiene mi mente calmada y alejada de todo mal, calienta mi lecho nocturno con sus caricias sobre mi piel. Todo mi cuerpo se estremece con sólo pensar que está junto a mí en estos momentos, tan cerca... y tan dentro de mí como lo estuvo en las primeras noches del mes que da comienzo al ciclo del año. 

Contar los días que han de pasar para volver a verle, y sobretodo sentirle, se convierte en una tortura continua que desespera mi mente y altera mi cuerpo...; pero a la vez se atenúa cuado escucho su voz, susurrarme al oído palabras tiernas en un tono suave, alejado de toda maldad. Poder sumergirse en cada sílaba pronunciada, quedar embelesada, anonadada con cada suspiro, cada respiración, cada parte de él...


Cierro los ojos paciente, espero en silencio, para cuando los abra poder sentir...: sentir tu aliento en mi cuello, tus manos acariciar mi cintura, tus ojos cariñosos sobre los míos y tus labios... oh, esos maravillosos labios que me sobrecogían con sólo rozarme, sentirlos en los míos, cálidos y suaves.

Sensación única, persona sublime y momento de ensueño.

Poema XII

"Revival"

Sombría senda yacía y continuaba,
iluminaba mis pasos la luna.
Descalza me adentraba sin amparo,
el bosque La bienvenida me daba.
Mis ojos se llenaron cual laguna,
nació de ella un ardiente pájaro.


Ecos de fondo, lobos con sus tonadas.
Me observaba majestuoso en una rama.
Saltó de una en una, para inclinar su faz.
Vi en sus ojos mis entristecidas Híadas,
cuando su cuerpo pronto apagó la flama
descubriéndose y deshaciendo su disfraz.


Un esbelto joven ante mí hallé,
mostrándose tranquilo y sin vergüenza
justo y tal como el mundo lo vio nacer.
Me observó con efusivo detalle,
poco a poco empezamos nuestra danza,
para con amor hacerme renacer.


Piel blanca y purificada, ojos cobrizos,
cabello absolutamente ennegrecido,
sus labios me acariciaban con dulzura,
prometiéndome alcanzar todas mis metas.
Me rozaban suaves sus dedos cenizos,
gemidos nocturnos, lobuno aullido.
Llevándome a la verdadera locura,
siendo los augurios de antiguos profetas.