Tale II

"Dreamer"

La pesadez en mis párpados es cada vez mayor; más no puedo dormir en mitad de una explicación.
Cada noche sueño con él, una y otra vez. El deseo crece, mientras el hada de Morfeo me sigue allá donde voy, alentándome a ir a su paraíso nocturno.

No es fácil resistirse a los encantos de tal paraje... y más cuando él, mi ángel de amor, el Eros de mi corazón, está allí, esperándome cada noche para no sentirme sola y desprotegida. Soñando con él estoy, hasta en los momentos diurnos.

No paro y me aíslo, con la imagen en mi mente tan nítidamente frente a mí. Mirándome con esos ojos oscuros y penetrantes, sintiendo como desnuda mi ánima poco a poco; mientras se aproxima a mí y me acerca a su pecho con sus nobles brazos, haciéndome reposar mi cabeza sobre él, acariciando mis rizados cabellos con la diestra, para con la otra mano levantar mi barbilla y contemplar mis ojos llenos de lágrimas. 

- “¿Por qué lloras, mi niña preciosa?” – Pregunta la reencarnación del pequeño dios alado, acompañante de Afrodita; mientras estrecha el cerco que hay entre nuestros rostros, rozando la punta de mi nariz con sus labios, recogiendo las gotas que se deslizan desde mis ojos.

- “Felicidad... por tenerte aquí” – Respondo entrecortada, alzando mis manos a sus mejillas, comprobar que era él y no otro el que me tenía entre sus brazos, sintiendo como mis piernas temblaban al verificarlo.

Con sus palabras mantiene mi mente calmada y alejada de todo mal, calienta mi lecho nocturno con sus caricias sobre mi piel. Todo mi cuerpo se estremece con sólo pensar que está junto a mí en estos momentos, tan cerca... y tan dentro de mí como lo estuvo en las primeras noches del mes que da comienzo al ciclo del año. 

Contar los días que han de pasar para volver a verle, y sobretodo sentirle, se convierte en una tortura continua que desespera mi mente y altera mi cuerpo...; pero a la vez se atenúa cuado escucho su voz, susurrarme al oído palabras tiernas en un tono suave, alejado de toda maldad. Poder sumergirse en cada sílaba pronunciada, quedar embelesada, anonadada con cada suspiro, cada respiración, cada parte de él...


Cierro los ojos paciente, espero en silencio, para cuando los abra poder sentir...: sentir tu aliento en mi cuello, tus manos acariciar mi cintura, tus ojos cariñosos sobre los míos y tus labios... oh, esos maravillosos labios que me sobrecogían con sólo rozarme, sentirlos en los míos, cálidos y suaves.

Sensación única, persona sublime y momento de ensueño.

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