Träume und Wolken

"Sueños y Nubes"

Todo pareció ir tan deprisa... y eso que estuve contando los días que faltaban para que llegara el esperado.
10 de Agosto...

11 de Agosto...

12 de Agosto...

13 de Agosto...

14 de Agosto...

Y por fin... 15 de Agosto, Sábado.

Estaba tan nerviosa como el primer día que viajé en avión. Mi corazón latía con tanta fuerza que llegué a temer que saliera de mi cuerpo, a través de mis costillas.
El calor abrasante de la mañana no me impidió preparar los últimos arreglos a la maleta, recuerdo que realicé una lista con todo lo que me faltaba por llevar:


- Móvil
- Cámara de fotos
- Cepillo de dientes
- Cartera
- Sandalias
- Ipod
- Libro

Al subir al coche, (tras despedirme de mis hermanos quienes prefirieron quedarse en casa que acompañar a mis padres para despedirme)
seguía sintiendo esas mariposas que se te crean en la barriga justo antes de un viaje. Esas que a veces cuando miras por la ventanilla crees ver inconscientemente mientras vas camino al aeropuerto. Sí, esas mismas, las que te dan ganas de vomitar...

En cualquier caso, el viaje fue bastante bien a pesar de todo mi miedo por parte de la maleta, el bolso y yo misma. Ya que, semanas antes tras hablar con mi novio, (quien me dijo que eiligiera el asiento de clase rica) comentó lo siguiente:

"Sí, porque ¡¿que pasaría si el avión se estrellara?!"

Es del todo normal que la parte de los asientos dobles y más caros siguiera adelante sin los asientos para turistas y clase media... He de reconocer... que me hizo bastante gracia.

El viaje en avión duró hora y media. Por suerte estuve bastante entretenida haciendo fotos junto a la ventanilla, donde había unas estupendas vistas de un reino perdido... "El Reino de las Nubes". Ese que desde arriba es atravesado por aves y que desde hace eones se nos tiene prohibida la entrada. Sin embargo y a pesar de tanta tragedia, al menos se nos otorga la visión lejana de él.





Viendo aquellas nubes que formaban un palacio escondido, me di cuenta de lo pequeño que era el ser humano, tan lleno de emociones, de vida, de pensamiento... y de que yo solo era una pequeña parte del mundo que continuaba viviendo de sueños y esperanzas... aún con tantas catastrofes que se desatan por el mundo.


Una pareja a mi lado, se veía realmente intimidada por la longitud que nos separaba del suelo. Amablemente les pregunté sie ra su primer vuelo y la mujer, a mi lado, me confirmó entre risas que efectivamente era así y quea su marido le iba a dar algo:

- No se preocupen, las azafatas pueden llegar a ser muy amables y ayudarles en todo cuanto les preocupe con respecto al vuelo. Además, es una experiencia que tarde o temprano se debe pasar y he de añadir que es una de las mejores.... éste por ejemplo es mi segundo vuelo. - Expliqué justo antes de que el avión aterrizara.

Tardamos cerca de diez minutos en bajar, dado que el estrecho pasillo del avión dificultaba el paso que todos queríamos tomar cuanto antes. Sin embargo, una vez fuera en la terminal B de Barcelona las mariposas de mi estomago echaron a volar a cada paso que daba hacia la salida...

De repente todo se volvió más familiar...: los asientos de las terminales, las tiendas, y... una llamada al móvil:

- ¿Cari...? - preguntó la suave voz de mi legitimo amor. - ¿Donde estás? Te espero en... - Al momento se escuchó como la bocina de un barco, repetidas veces... hasta que dejé de escucharle, dado que colgó por tal molesto ruido.

Eso me llevó a mirar la tarjeta de vuelo. ¡¿Me habría equivocado de avión?! No podía ser... salía en la misma terminal y estaba en Barcelona... Aquel sonido continuó persistente en los ecos de los pasillos y a cada paso que daba se escuchaba más y más.

Una vez vi el cartel de Sortida/Exit/Salida en verde claro justo encima de mi cabeza, seguí las indicaciones y... ¡POR FIN! No recordaba que el aeropuerto fuera tan grande... acostumbrada al pequeño de Sevilla, con tan solo una terminal, creí que me había perdido. Por suerte, al salir y verme cercada por mucha... muchísima gente quienes esperaban a sus viajeros, continué por un pasillo hasta que... sus ojos. Fue lo primero que vi en él y posteriormente el calor de su alegría.

Por desgracia, en lo que llamamos "Vida Real" no se encuentra en la normativa los "Momentos de bienvenida de los enamorados". Las bocinas de barco o lo que fueran, se escuchan al oeste de nuestra posición y era realmente molesto. Mi novio me explicó, (tras el beso y abrazo fuerte; pero corto, de bienvenida) que eran los trabajadores del aeropuerto, quienes estaban en huelga.

Sin embargo eso a mi no me importaba... una vez dadas las bienvenidas con los padres de Chris, sentada en el asiento trasero de su coche estaba a su lado, tomando su mano y ligeramente inclinada sobre su cuerpo, apoyando el mío en el suyo... sintiendo su extremo calor, dado que portaba un traje con el que me recibió.

Ya nada me importaba... estaba junto a él... y eso... era lo que más feliz me hacía.