Momento de Inspiración Compartido I

Tiphareth: Dime mi vida, mi lucero del alba.
¿Cómo puede ver el Sol nuestra relación...?
Si ha sido la Luna,
quien ha presenciado nuestros pasos en todo momento de amor.
Implorando estoy que tus labios rocen los míos y,
tras ello, cada fibra de mi piel;
ambos, enredados en sábanas de satén,
para dormir juntos, amor mío,
juntos bajo ellas, tras una vorágine pasional.
En ese momento,
entonces sí sería el Sol quien iluminaría nuestro lecho...
para vernos, amándonos el uno al otro... por siempre.

Âmon: Pues no es así que el Sol sea Heraldo de nuestros corazones,
si no que es la Luna como tu rezas la que guía cada latido y sonido de amor.
Y mientras las paredes escuchan mudas e inmutables,
nuestros susurros secretos e inconfesables,
nuestras palabras eternas de cariño y devoción,
los angeles dormitan de sus tareas y no nos observan,
para permitir que nuestros ojos
se encuentren sin barrera ninguna
y el mar oscuro de uno se suma en el otro,
tornándose uno solo. Y así,
en tanto que acariciamos nuestros dispares cabellos
y el tacto de nuestra piel se junta,
yo siento tu calor y nuestros alientos se rozan,
sabiendote mia, y sabiendome tuyo.

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