17 de Abril

"Día 1"


Bueno, desde el acuerdo de esta tarde, no he podido pensar con claridad. Por lo que, teniendo el mp3 y las habichuelas frente a mí, comencé a pelarlas en compañía de mi familia. Ensimismada en la letra de las canciones que iban sonando, una tras otra.

Hoy no deseaba pensar en nada más.

Bastante era aguantar sin llamarle, para escuchar su voz.
Desde ayer hacía que no hablaba con él y ya le echaba de menos. Me preguntaba, si él también me echaba de menos a mí o si estaría pensando en lo ocurrido. A mí me era imposible; pero eso me mantenía abstraída mientras pelaba las habichuelas y los pequeños frutos saltaban de mis manos a la cesta, depositando los restos en el cubo de desperdicios vegetales.

Cuando acabamos con la primera caja, ya no lo pude soportarlo más y me fui a la ducha y, pese a no ser ni las diez, necesitaba relajarme. Deshacerme de las tensiones de mis hombros, aunque fuera por unos momentos: durante el tiempo que durase la caída del agua sobre mi cuerpo desnudo.

Sea como fuere, no podía quedarme allí así que, decidí salir y una vez en la cocina, prepararme la cena. Como acto instintivo, ya estaba cogiendo el teléfono y marqué el primer número cuando me dije:
“Pero… ¿qué haces?”

Ambos necesitábamos tiempo para meditar…; pero había resultado ser tan marcado el curso de las llamadas a lo largo de estos dos años y once meses… que, en fin, lo hacía sin pensar.
Y aún no podía centrarme en nada, pues estaba agotada de todo el día limpiando… encima anoche me acosté sobre las cuatro y me he despertado en torno a las ocho.

Y ahora, aquí estoy… escribiendo con la esperanza de que, pueda leerme… y ver que, aún le quiero.
Al menos ahora, ya estoy algo más calmada; pero también triste y, un millón de preguntas asolan mi mente en estos momentos:
¿Qué estará haciendo en estos momentos?
¿En qué pensará?
¿Se encontrará bien después de cómo le he tratado?
¿Me perdonará?
¿Habrá hablado de esto con alguien?
¿Habrá salido para relajarse?
¿Por cuánto tiempo ocupa su recuerdo de mi, en su mente?
¿Cenará esta noche?
¿Se acostará tarde, como de costumbre?

Espero que se abrigue bien… las temperaturas de allí, según la meteorología, bajarán un poco mañana.

Espero que, lea esto…

No quiero que se sienta solo… porque no lo está. Yo le quiero mucho y deseo que descanse esta noche, como nunca antes lo ha hecho: Plácido y sin tormento.


Pensaba en enviarle un mensaje diciéndole que le quería y que le deseaba buenas noches; pero, decidí que no. Quiero que descanse; pero, a un mismo tiempo, me gustaría que viera esto.

Guardo esa esperanza, así que… 
Buenas Noches, tesoro.
Te Quiero Mucho
Y por favor...
Perdóname…

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