Entrada preliminar

¿Jugamos?


Buenas a todos, soñadores:

Aunque llevaba un tiempo dándole vueltas a nuevas y posibles secciones que abordar a la hora de llenar de contenido este blog, mi espacio personal, recién sacadita del horno os traigo mi introducción “chupiflosti”, como diría Loulogio, junto con mi exposición al respecto. (Mona la imagen, ¿eh? Ha valido la pena tanto esfuerzo para ver, por fin, lo bien que ha quedado <3)



Como ya advertí en una de mis antiguas entradas, soy bastante polifacética: aprendiz de todo y maestra de nada, ¿qué se le va a hacer? Por ello me he decidido a crear esta pequeña y recién emergida sección donde detallaré algo que ha llenado mi vida, en el sentido más espiritual posible, y eso son los videojuegos. 


 
Al nacer en los años noventa, donde el apogeo de las consolas empezó su escalada a lo largo del siglo XXI, he podido descubrir de primera mano lo que es sentirse dentro de una aventura gráfica y bajo la piel del protagonista o del grupo del mismo, tal si fuera una integrante más. Por ello, la influencia de los videojuegos en mi vida se incrementó a medida que iba creciendo, hasta que a día de hoy me he decidido a exponer el por qué no me ha importado perder cerca de trece mil doscientas horas frente a una pantalla. Aunque este número aproximado pueda llegar a alarmaros, os aseguro que entra dentro de los rangos de una persona normal y más si tenemos en cuenta que hago las cuentas desde que tenía siete años.

En un mundo donde la tecnología tiene el poder de enfriar la empatía y de endurecer los corazones de la mayoría de jóvenes, el universo de los videojuegos es tan amplio como complejo, tanto por los géneros de los mismos, como por las plataformas a las que han sido lanzados, así como por el público al que van destinados. Sin embargo, dentro de este vasto océano de posibilidades, siempre tuve en consideración el modo de referirme a él como “Cine Independiente Interactivo”, y no por el hecho de gozar de más o menos gráficos, hasta el punto en el que ahora, mientras se juega, parece que estés manejando personas reales, sino por algo mucho más simple.

Un videojuego te narra una historia, pone a tu disposición una serie de personajes y te marca una serie de destinos, tal y como hace una película o una obra literaria. Del mismo modo en el que debes pasar el tiempo sentado viendo su desarrollo o leyendo y pasando páginas para comprobar cómo continúa, cuando tienes un mando o un teclado entre tus manos resulta la misma acción. Debes resolver acertijos, encararte al enemigo, descubrir el por qué éste hace lo que hace, descubrir y consolidarte con valores morales, sentir y poder desarrollar empatía con la esencia misma que estás viviendo a través de esos personajes.

El desarrollo de mi imaginación ha estado muy ligado a los libros y al cine en general, sí, pero también al mundo de los videojuegos. Por ello, en esta nueva sección voy a ir mostrando esos aspectos que fui tomando de este mundillo, cada vez más desarrollado, además de para mi propio entretenimiento. Títulos, anécdotas, recomendaciones y críticas serán las vertientes más predominantes, así que veremos qué tal se me da. 

Tras esta introducción, solo me queda informaros de que cada Lunes os traeré algo de material  relacionado con esta nueva sección. Como guinda final, os dejo el video de un gamer qur proclamó su amor por los videojuegos el pasado 14 de Febrero y que, sin duda, capta a la perfección aquello que os deseo transmitir.

¡Hasta pronto, soñadores! 

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