Jueves de Viento

 El Juego de Céfiro


Abrió los ojos, y su despertar marcó el trinar de aquella armónica que la desveló con el amanecer, en tanto un rumor suave se alzaba en la lejanía, más allá de sus dominios y al otro lado del eco que le llegaba de las colinas. Revolviéndose entre sábanas de algodón, saltó de la cama para vestirse con urgencia y volcó su atención en el ventanal, abriéndolo con sendas manos y espantando a las aves, aún adormiladas: era el día, el preciado día… y como cada año, ¡volvería a llegar tarde!
No tardó mucho en descender los escalones, al ritmo de los acelerados latidos de su corazón, hacia la estancia principal del hogar, donde se calzó las botas bajo la mala influencia de un comentario, que emergió de la cocina: un comentario que no dudé en hacer llegar a sus jóvenes oídos.

"¿Vas a llegar tarde otra vez?"

- ¡Ni hablar! – respondió entonces, con el ímpetu y las malas formas que siempre esgrimía ante todos, sin recato alguno.

Vi como tomaba sus pertrechos, se ajustaba la cuerda al cinturón y, como guinda, se disponía correctamente su sombrero de ala ancha antes de salir y cerrar con el talón. Presurosa, se adentró en el granero y al poco, el cabalgar de su fiel y raudo corcel, Gallardo, la dirigió a poniente. Marchando el sol a sus espaldas, la correspondiente sombra de una jineta con brío quedó por delante de sí, animándola a mandar mayor velocidad sobre su montura. Sin embargo, me encargué de darle alas con un fuerte soplido, a sus espaldas, arrancándole un grito de satisfacción que no la hizo dudar en su siguiente acción.


Alzando los brazos y manteniendo las riendas del animal con los labios, corría a través de la verdosa pradera revestida con el rocío de la mañana… y yo, con ella, marcaba el movimiento que sus cabellos, sueltos y ondulados, danzaban tanto por la velocidad que el corcel desbocado tomó, como por el juego que representaba para mí el satisfacer su enloquecida marcha. Y en ella, cruzando el horizonte, por fin vio su objetivo.

La humareda que dejaban tras de sí fue un claro signo de ello, por lo que apremiando el paso pronto se encontró tras la manada nómada de aquellos hermosos ejemplares. No obstante, muy lejos de parecerse al resto de jinetes, ella demostró ser una con lo salvaje del lugar…, demostró fusionarse con lo indómito de mi naturaleza. Y lo hizo cabalgando con ellos, siendo una con la manada, disfrutando de lo único que yo podía ofrecerle: brisas que revolvían sus cabellos, que levantaban el polvo de la tierra tras el trote de los mesteños, que intranquilizaban las aguas de la laguna más serena.


Su condición mortal jamás la alejaría de mí, y mientras continuara avivando el fuego de su interior con mis susurros y soplidos, cada prolongación de su ser me pertenecería por siempre, no solo la suya… sino también la vuestra.


Feliz Día del Viento, soñadores
de la mano de Juan Carlos.

15 comentarios:

  1. No he podido ahora ver a Céfiro el mismo que yo cito, lo pruebo después.

    La amazona nunca hace tarde, siempre alcanza su objetivo, se deja atrapar el viento fugitivo en y en aquellos cabellos sueltos es su prisionero voluntario.

    Bienvenida a los jueves Maria, ventana abierta a todos los vientos. Hasta pronto, he disfrutado tu galope libre y desbocado. Besito cariñoso.

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  2. Ahora sí, lo he escuchado, un ritmo que va in crescendo, un galope tendido, pero no es de fuego en occidente Céfiro, es tibio y se deja domar y acaricia amable.

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  3. Muy buen texto, donde le viento arremolina cabellos, acompaña el galope, empuja y se vierte, como un jinete más.
    Buenos soplos de aire y letras, un gusto conocerte!
    Besos al vuelo:
    Gaby*

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  4. Bienvenidas, viajeras del viento, a mi humilde morada.

    Agradezcos vuestras palabras, que siempre son bien recibidas.

    En este, mi relato, Céfiro es suave y travieso en un principio, querida Nátàlia; pero ella, la mortal, no es otra que la encarnación de la Diosa Nerta que, realmente, es la responsable de que Céfiro se torne indomable. Porque aún siendo viento tranquilo, solo la primavera es responsable de semejante aglomeración de fuerzas.

    Que los mismos vientos que os han traído a mis dominios, os hagan volver en el futuro. ;3

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  5. Ha sido un gusto acompañarte entre vientos y galopes!
    Bienvenida a los jueves!
    =)
    p.d
    tengo un problema para ver el margen izquierdo de tu blog, no sé si responde a la configuración de tu blog. Igualmente te aviso.
    saludos.

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  6. Viento suave que se torna indomable, salvaje, como esa manada de caballos que tan gráficamente representan esa idea de fuerza y de vigor. Me ha encantado la protagonista de tu historia, ese deseo y ese afán de no llegar tarde para ser parte y mimetizarse galopando con esa manada.
    Bienvenida a esta reunión juevera.
    Un saludo.

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  7. Pues has ganado un seguidor con una todos los merecimientos. Leer tu relato escuchando la música que proponías ha sido una magnífica experiencia, ya me sentía correteando sobre caballos indómitos.
    Un beso y perdona el lío que me hice al enlazarte, ya está todo en orden (confío).

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  8. Hermosa relación, entre el viento, el caballo y la velocidad. Todo forma un precioso combinado que dibuja una bonita escena en la naturaleza.
    Un abrazo y bienvenida

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  9. Neogéminis, bienvenida, ciertamente me has pillado descolocada con respecto al tema del margen; pero creo que se debe a la resolución de cada pantalla. Tengo dos (una de portátil y otra de pc con una menor resolución) y en la primera se me ve más ancho que en la segunda. Para solucionarlo, sino quieres cambiar la resolución, prueba a pulsar Ctrl y - al unísono: el zoom del navegador de la página se reducirá. Espero que te haya servido: es el primer problema que me hacen saber de este estilo ;)

    Pepe, gracias por la bienvenida y espero estar a la altura de tan honorable grupo para aportar mi pequeña dosis de fantasía a las reuniones literarias de los jueves.

    Juan Carlos, un placer tenerte por aquí (te descubrí a través de Susurros de Tinta <3 y, la verdad es que no me esperaba que fuera a gustarme tanto tu espacio. Mis felicitaciones más sinceras) y tranquilo: yo aún estoy empezando a tomar buen ritmo con este espacio y también tengo algunos problemas técnicos de tanto en tanto. Espero que todo esté solucionado ;)

    Carmen Andrújar, gracias por tu bienvenida y por plasmar tus impresiones en tal humilde rincón de la red. Como buena amante de lo vivo y lo natural, es un honor haber podido describir, aunque fuera minimamente, esa impresión y arrojo hacia algo que ha estado tan presente en mi vida como ha sido el campo, los animales y esa sensación de dejarme llevar por la aventura. Meras sugestiones de los recuerdos, aún frescos, de mi infancia. <)

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  10. Buena compañía esa la del viento, (si está de tu lado)
    Dioses enfrentados. Divinos y terrestres, cómplices de su destino.
    Buen relato, he sentido el viento a mis espaldas.
    Besos de bienvenida.
    Alfredo

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  11. He llegado a tu casa a galope tendido y con la melena al viento y me quedo por aquí!
    Bienvenida!
    Besos!!

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  12. Ser uno con el viento... Qué maravilla.

    Saludos!

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  13. Galopa el viento en tus palabras y es un gusto leerte, así como darte la bienvenida.

    un fuerte abrazo

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  14. No creo que te pueda decir algo que no te hayan dicho ya. Al principio no sabía mucho de qué iba todo esto, pero según he ido leyendo me he ido maravillando poquito a poco. Aún tengo que seguir saboreando tus letras para concretar mi opinión, mas de momento voy encantada :)

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    Respuestas
    1. Hi, hi, Chris! Y yo más que encantada estoy de que te vayas sumergiendo en mi mundo..., tan solo espero que no te ahogues en él como a mí me pasa a veces.

      ¡Muchas gracias por comentar y espero verte por aquí! :)

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