Dirge of Cerberus

Final Fantasy VII



Fecha de Salida: Noviembre, 2006
 
Desarrollador: Square-Enix

Plataforma: PlayStation 2

Género: Shooter


¡Buenas a todos, dreamers!

Hoy, primer día de abril, os traigo como cada lunes en la sección de «¿Jugamos?» un nuevo análisis de videojuego. En este caso, durante las vacaciones he abierto mi viejo cajón y he sacado a esta joven gloria de hace unos años. Aunque sea un proyecto derivado de la conocida saga Final Fantasy VII, (saga que comentaré a su debido tiempo y por partes, dada su extensión) ésta entrega se aleja completamente de lo conocido en el mundo Final Fantasy.



Los fanáticos del género RPG, presente en los antiguos Final Fantasy, quizás se hubieran sentido algo decepcionados con el estreno de esta nueva entrega, repudiándola y legándola al fracaso tan solo por cambiar el modo de juego; no obstante, por mi parte decidí a darle una oportunidad.

Tocando un poco de historia para los nuevos, SquareSoft, precursora de Square-Enix, se catapultó a la fama en cuanto Final Fantasy salió para la NES (Nintendo Entertainment System), iniciando una Era en la que grandes títulos llevaron a la Compañía al cielo, saliéndose de sus propias barras de estadísticas. Con ello, una vez Final Fantasy VII salió para PlayStation One en 1997, la fama de la compañía alcanzó unos niveles más que envidiables en el mundo empresarial de los videojuegos; pero no solo eso, sino que títulos como Vagrant Story, Parasite Eve o Chrono Trigger, ahondaron esa popularidad tan característica, poniendo de moda el género RPG.

Sin embargo, tenemos que tener en cuenta que mantenerse en lo alto tras más de veinte años en activo, debe costar lo suyo, ¿eh? De ahí que la nueva Square-Enix se decidiera a probar formas diferentes de llegar al público, ¿y que mejor manera que arriesgarse con una mezcla de géneros?

Con todo ello, y volviendo al tema que nos ocupa,  a pesar de estar respaldado por la "Compilación de Final Fantasy VII", las opiniones del Dirge Of Cerberus van en dos sentidos:
  1.   “Confiemos en el trabajo de los desarrolladores, porque hasta ahora no han hecho más que perfilar y ahondar más en la historia para completarla.”
  2.  “Las segundas partes nunca fueron buenas…”
Con estas dos premisas, en un principio el plato está servido. Es arriesgarse y jugar, o pasar de largo y buscar otro juego.

Empezando por comentar el apartado gráfico, si se pudiera describir con una palabra sería: pasable. Y es que, tras el visible cambio gráfico que trajo consigo PlayStation 2, Dirge of Cerberus tuvo más de seis años para modificar, acoplar y mejorar el motor de cinemáticas y personajes . Las animaciones digitales rozan lo absurdo y mediocre,  en comparación con otros títulos de la franquicia de Enix sacados ese mismo años, como fue el Kingdom Hearts II. Sin embargo, hay que reconocer que los rostros sí se han pulido un poco más, si los comparamos con el de títulos de años pasados; pero, ¡tampoco hay que tirar cohetes! La mejoría, en ese sentido, es casi nimia e imperceptible para los ojos que han sido acostumbrados debidamente.

Si continuamos ahondando más, podemos comprobar cómo los escenarios están poco cuidados. Para los más nostálgicos que nos viciamos a Final Fantasy VII, volver a visitar lugares clave para el personaje principal casi se antojaba una idea atractiva y, de hecho, deseosos podíamos estar para poder movernos libremente por ese entorno y maravillarnos con él. Sin embargo,  resultaba desalentador que ciertos aspectos, en algunas áreas, fueran completamente diferentes o irrelevantes en lo que teníamos como preconcebidos del primer juego.

Tocando el tema de la jugabilidad, como shooter, (videojuegos de disparos), en tercera persona tiene muchos puntos flacos: señal de que Square-Enix no era experta en ese género, a pesar de que actualmente, en 2013, parece haberse abierto a nuevos horizontes. Siendo comparado negativamente con la saga de Devil May Cry, de la compañía Namco, la lentitud de la cámara al pretender girar o desplazar el visor para disparar es uno de los puntos más insoportables a la hora de jugar. El movimiento de cámara es deficiente y demasiado lento, induciendo a errores que pueden costearte un par de puntos, cuando en los shooter debe primar la rapidez y la pericia de las acciones.

Finalmente, lo único que quizás mantiene al jugador en el asiento, es saber más acerca de la historia de uno de los personajes de Final Fantasy VII, cuyo pasado y características rozaban lo extraño, siniestro y misterioso..., tanto por su supuesta avanzada edad en comparación a su físico, como por descubrir el desencadenante de su personalidad retraída, fría y estoica.



Sinopsis:
 
Históricamente, han pasado tres años desde lo acontecido en Final Fantasy VII. Tras la caída del meteorito, que casi estuvo a punto de destruir el planeta, surge un grupo militar encargado de preservar la paz en la tierra, la WRO (Organización para la Regeneración Mundial), quienes trabajan para que una catástrofe así no volviera a ocurrir. En esta Nueva Era de armonía y sosiego, Vincent Valentine es testigo de una masacre en una ciudad cercana al lugar donde cayó el meteorito, tres años atrás. Unos extraños soldados vestidos de azul matan y secuestran a los habitantes de la localidad para transportarlos en conteiners hacia algún lugar desconocido.

En pos de impedirlo, Vincent se reencuentra con viejos camaradas quienes le ponen al día con respecto a esos soldados, los llamados DeepGround. Tratándose de soldados encerrados desde niños en las profundidades de Midgar, lugar donde cayó el meteorito, la única función que debían desempeñar, con respecto al antiguo gobierno que financiaba el experimento, era matar sin dejarse llevar por códigos emociones ni morales. Al caer el meteorito, las puertas de DeepGround se abrieron y sus soldados emergieron de sus profundidades liderados por un solo hombre, Weiss, quien pretende liberar la energía vital del planeta para despertar a una criatura milenaria, Omega, para así poder llegar al paraíso a lomos de la misma y coronarse rey del nuevo mundo.

Durante su viaje, Vincent descubrirá que DeepGround tiene mucho más que ver con él de lo que piensa en un inicio. Los recuerdos difusos de su pasado retornan a su mente en cuanto es mencionada la figura de su amor platónico, la Doctora Lucrecia Crescent, fallecida os atrás cuando él era su guardaespaldas. Y es que, cuando se plantea la premisa de que Vincent pudo ser uno de sus experimentos, todo empieza a tomar otro rumbo. Entremezclándose sus recuerdos con una agonía que amenaza con desestabilizarle, debe convivir con la Bestia Mágica que anida en su interior...: nada más y nada menos que "Caos", una criatura legendaria y temida por ser la que deberá ascender junto a Omega, hacia el Paraíso. 



Opinión Personal:


A pesar de las duras críticas que recibió en su momento, tanto por el cambio drástico en la saga de videojuegos Final Fantasy, como por el propio motor desfasado que debía explotar al máximo los últimos años de vigencia de PlayStation 2, el que sea un Action RPG no debe quitarle el mérito de haber probado algo nuevo. De hecho, sino hubiera sido por "Dirge of Cerberus", Square-Enix no se hubiera atrevido con el innovador sistema de una de las precuelas de la misma saga de Final Fantasy VII, la de Crisis Core.

Dejando a un margen que la historia sea exclusivamente lineal, sin posibilidad de decidir nada, y muy corta, (hasta el punto de poder pasárselo en un fin de semana) la trama planteada empieza en el misterio de saber qué está ocurriendo en referencia con los soldados de DeepGround; pero luego se centra en la relación entre Vincent con su propio pasado, que ha quedado relegado a una parte confusa de su ser.
Al habernos dejado con una intriga más que considerable en la primera entrega de esta saga, el que lo hubieran elegido como protagonista para "Dirge of Cerberus" ha resuelto muchos interrogantes de los más viciados a la saga VII. Ahondar en sus secretos y personalidad, así como  comprobar que el personaje no es tan estoico como se da a entender, son aspectos curiosos que, como ya mencioné antes, te mantienen pegado al asiento.

Por el contrario, tengo que admitir que el sistema de movimiento del personaje es muy limitado. Resulta imposible la opción de saltar, para ahorrar el bajar por el mismo sitio, o incluso explorar con mayor libertad el escenario ante la poca profundidad de aventura que se le da. Y, en cierto modo, las acciones realizadas en las cinemáticas hubieran resultado más increíbles de darse la opción de ejecutarlas en el escenario: acciones tales como ascender por los tejados, saltar de un punto a otro sin barreras invisibles… etc. Si a eso le sumamos el sistema de apuntar con el visor automáticamente, termina restando credibilidad y emoción al juego cuando, la gracia de los shooters es saber dar en el blanco.

Por contrapartida a esto, y para sumarle algunos puntos positivos, el que podamos manejar a Cait Sith, un pequeño robot a distancia, supuso toda una sorpresa para mí. Al ser mi tercer personaje entrañable de la saga, el que pudiera manejarlo puso a prueba la rapidez y el ingenio de tener que pasar inadvertida ante los soldados, por su incapacidad para el combate. Desde el punto de vista de Caith Sith, todo se ve diferente en lo a dificultad refiere o ofrece una perspectiva que casi roza la de un minijuego.

La Banda Sonora, recreada por Masashi Hamauzu, es un perfecta obra maestra: tierna y melancólica para algunas ocasiones, y  ajetreada y tensa para otras, son pura inspiración donde la armonía prima y compete a la melodía, entrelazándose con ella fácilmente y siempre manteniendo el equilibrio para que quede en consonancia con la situación. Añadiendo los dos tema interpretados en japonés por el cantante Gackt, Redemption y Longing, fue un desatino que no disfrutara de una versión vocal inglesa, en mi opinión; pero, a grandes rasgos, para los interesados ambas canciones definieron medianamente bien la escena que acompañan.

Acercándonos al final de este artículo, debo recalcar un minipunto para la sección de extras disponible, una vez se ha completado enteramente todo el videojuego. En la susodicha sección dispones  de los documentos secretos recopilados en la partida, así como el acceso libre a misiones especiales cuyos objetivos van variando: derrotas enemigos, encontrar objetos… Si a eso le añadimos la posibilidad de poder acceder a cualquiera de las partes del videojuego, para volver a jugar a las que más nos gustan, se le rebaja algo de negatividad a todo lo anterior detallado.

Y ya terminando, solo me queda decir que "Dirge of Cerberus" es un videojuego que, de seguro, todo fan acérrimo de Final Fantasy VII ha probado. Por mucho que se lo critique por salirse de la normalidad de sus predecesores, el doblaje está más que conseguido, la profundidad de la historia es óptima y los secretos que deja tras de sí muestran, claramente, un nexo palpable con el resto de entregas del VII. Sin duda, el pensar que podría haber sido peor siempre estará ahí: imaginaos que no hubiera tenido nada que ver con el primer VII, o con el Crisis Core, antes mencionado. Ahí sí que se hubiera merecido una buena crítica destructiva, ¿eh?

En definitiva: para pasar un buen fin de semana, es un juego aceptable, corto y fácil de pasar con un poco de empeño. 

 ¿Mi consejo? ¡Mírale el lado positivo, no te exasperes y disfruta de la aventura!


Sin más, ¡hasta el próximo lunes!

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