Final Fantasy X

«Escuchad mi historia.
Puede que sea nuestra última oportunidad.»



Fecha de Salida: Mayo, 2002  

Desarrollador: SquareSolf

Plataforma: PlayStation 2

Género: RPG



¡Muy buenas a todos, dreamers!

Después de mucho tiempo sin actualizar esta sección, me he puesto las pilas y he decidido desempolvar una de mis primeras glorias para PlayStation 2. Jugándola en el tiempo que he podido aprovechar libre, de entre tantos planes pendientes que he tenido últimamente, me decidí a ahondar en los misterios de esta entrega que, pese a no ser una de mis favoritas, sí que merece un reconocimiento. Ésta fue la última de la Saga Final Fantasy que sacó la antigua franquicia de videojuegos SquareSolf, antes  de que pasara a fusionarse con la productora Enix y formara la que hoy es conocida como la desarrolladora y distribuidora de videojuegos Square-Enix.

No obstante, hay aspectos en los que yo disentiré y posibles lectores lo tomen como una afrenta al tener a este, el Final Fantasy X, como la “Niña de sus Ojos”, por lo que pido encarecidamente no llevarse las manos a la cabeza por lo que pueda aparecer en este humilde lugar. Al fin y al cabo se trata de mi opinión, una opinión respaldada en hechos, que a pocos les tiene que importar, por lo que ruego mesura y respeto.



Tranquilo y relajante, así es como empezamos la historia: no se estima ni la más mínima amenaza, ni tampoco el objetivo de ese misterioso grupo, el por qué están ahí y mucho menos por qué parecen tan cabizbajos, salvo el protagonista, quien se mantiene sonriendo levemente ante el mutismo de sus compañeros para hacer de narrador.

Tal y como comenté en la entrada del Dirge of Cerberus, (juego que comparte características gráficas con Final Fantasy X, a pesar de haber salido cuatro años después), las opiniones varían según quien lo juegue: para gustos colorines, al fin y al cabo. Pero algo que molestó a los seguidores de la saga más consabidos fue el jugar a 50hz y sin overscan.  ¿Qué significaba eso? En términos generales Final Fantasy X va a una menor tasa de imágenes por segundo, y para corregirlo levemente hicieron que éstas ocuparan toda la pantalla y de ese modo no se vieran unas molestas franjas negras, tanto arriba como abajo; aunque eso no resultó una gran solución, a decir verdad, pues en la versión de Europa dichas líneas continuaron visibles.

Sin embargo, al margen de este detallito al que el ojo termina acostumbrándose (y de hecho, hubo muchos que lo pasaron por alto) están los aspectos que más llaman la atención de esta entrega, como fueron sus gráficos y el diseño artístico de los personajes, de la mano de Tetsuya Nomura, quien también se encargó de los de Final Fantasy VII y Final Fantasy VIII. 
La sucesión de secuencias generadas digitalmente y por ordenador están suavizadas de tal forma, que al principio cuesta saber si la frecuencia de la imagen proviene del unreal engine del juego, o si se está dando una película CGI. De esta forma, al contrario que en entregas anteriores, los escenarios están recreados enteramente en 3D, y no quedan prenderizadas (fondos sin movimientos) contribuyendo a una ambientación más viva y con la que se puede interactuar, tanto dentro como fuera de una batalla. Realmente, en el aspecto gráfico, SquareSolf pareció apuntar mucho hacia herramientas cinematográficas en esta entrega: fusiones de color, juego de luces y sombras, giros de cámara, zooms, primeros planos, un mayor cuidado en la gesticulación facial...

Pero no todo es increíble. Al estar deshabilitado por completo el movimiento manual de la cámara, mediante los sticks de los mandos analógicos, podemos encontrar unos bruscos cambios de perspectiva algo desagradables, que nos confundirá y hará que vayamos sin demasiada precisión. Y hablando de precisión…, aún siendo el primer Final Fantasy de la franquicia en ser doblado por actores, en la versión occidental las voces no coinciden en ocasiones con el movimiento de los labios: error nimio que se contempla por de conversión del japonés al inglés.

El aspecto de las batallas también ha sido muy discutido en numerosos foros; pero yo tan solo apuntaré a un detalle que me ha llamado la atención, a medida que avanzaba en la historia. Las batallas continúan en la tónica de combates aleatorios que, cada cierto tiempo, intuyes que se sucederá otro; pero no es eso lo que quería comentar.


Componiéndose la sección del Equipo de Lucha de nuestro grupo en una especie de Tablero con Esferas, esta innovadora implementación me recordó al instante al sistema utilizado en Final Fantasy VII, con la mejora de que las habilidades, magias y puntos extras de cada uno de los personajes, etc.  son permanentes: una vez nuestros chicos aprenden algo, no es necesario invertir nada más en ello, y esto constituye una personalización propia y muy libre. A su vez, el sistema de batalla por turnos ha mejorado, respetándose estos; aunque invirtiendo más esfuerzos en perfilar el ámbito gráfico en torno a las invocaciones que no en el aspecto de las magias o los ataques especiales de cada personaje, como sucedía en anteriores entregas. Pero en contraposición está la posibilidad de, en mitad de un combate, cambiar a los miembros del grupo para complementar habilidades, lo que facilita el tema de terminar pronto una batalla si tienes cabeza y sabes qué aprovechar de cada personaje.

Lo lineal de la historia es lo que me hecha hacia atrás en según qué momentos. Desde que conocí la saga de Final Fantasy, he estado acostumbrada a cierta libertad de acción: te planteaban la historia principal, donde se marcaba un objetivo una vez estás en un mapamundi, con vista de águila sobre el personaje protagonista, y entonces tan solo te quedaba explorar. Podías seguir la historia, dedicarte a subir de nivel, comprobar por dónde llevaba ese camino o qué era esa casucha lejana…; no obstante, en Final Fantasy X tanto el mapamundi como la posibilidad de explorar otros rincones con esa libertad, quedan suprimidos.

Sumado a esto, a pesar de contar con un renovado aspecto gráfico e innumerables mejoras de jugabilidad, el transcurso de la historia se lleva a cabo con suma rapidez, lo que provoca que al terminarlo se nos queden cierta sensación de… ¿insatisfacción? A lo sumo te alcanzan las cincuenta horas de juego con la historia central tan solo, y aunque tengas la posibilidad de entrar en minijuegos, querer completar un diccionario de un lenguaje extraño, tener al 100% las tablas de esferas o revolverte los sesos para encontrar un cofre dejado de la mano de dios, no es lo mismo disfrutar de un historia larga y jugosa, con subtramas para ahondar en el pasado de los compañeros del protagonista, y a un mismo tiempo llevar todo lo anteriormente mencionado a la vez, que terminarla, quedarte tan solo con la historia de los personajes protagonistas y enarcar una ceja para tragarte el interrogante sobre aspectos que no se pulieron del todo.

Sinopsis:


Final Fantasy X nos presenta como protagonista a Tidus, un chico de diecisiete años que es la estrella de Blizball de su ciudad, Zanarkand, del equipo de los Zanarkand Abes. Alegre, despreocupado y algo bromista, este mechitas de aire californiano se ve sorprendido en un partido por una extraña, gigantesca y monstruosa criatura llamada Sinh, quien crea el caos en su ciudad. Apareciendo en escena un antiguo amigo de su padre, el misterioso Auron le guía a través de los monstruos que aparecen, repentinamente, sembrando la destrucción en su hogar, hasta que finalmente ésta queda asolada por Sinh y Tidus y Auron se introducen en él para ir a parar a otro lugar, lejos de la desolada ciudad de Zanarkand.


Despertando solo y desconcertado en unas antiguas ruinas, Tidus recuerda los acontecimientos para buscar escapar de allí, y tras varios enfrentamientos con las criaturas salvajes del lugar, es auxiliado por una joven que le va introduciendo en ese nuevo mundo, haciéndole conocedor de que su ciudad, Zanarkand, fue destruida por Sinh hace mil años, y que él podría haber contraído la llamada Toxina de Sinh, cuyos devastadores efectos en la mente de los habitantes de Spira tocan la locura, la inseguridad, la alteración de recuerdos y la pérdida de memoria.

Siendo atrapado otra vez por Sinh, Tidus se separa de la misteriosa chica para ir a parar a unas islas donde comienza su andadura para descubrir qué diantres ha ocurrido y si realmente las últimas noticias de Zanarkand son ciertas. Con el único detalle de que Sinh existe tanto en su pasado como en ese presente, conoce entonces a Wakka, guardián de la invocadura Yuna, cuya misión es peregrinar a las diferentes capillas repartidas por Spira para conseguir el Eón Supremo con el que derrotar a Sinh. Junto al grupo de guardianes de Yuna, emprende viaje con ellos en pos de hallar respuestas, descubrir Spira, así como también combatir la amenaza que representa Sinh y regresar a su hogar.

Opinión Personal:


Fue uno de los videojuegos más esperados en junio de 2002, y de hecho vendió cerca de un millón de copias antes de que se terminara ese mismo mes. Su éxito en Japón, un año antes, vino dado aún con los errores que traía de serie esta entrega; no obstante, pese a que muchos lo tengan como una obra maestra, tanto en oriente como en occidente, la comodidad que yo solía sentir con los juegos de la saga no lo experimenté con este y además, antes de terminarlo, ya su final estaba más que cantado para mí: la historia era previsible, incluso antes de que los detalles se revelaran.


Su jugabilidad a veces deja que mucho que desear, tanto por la lentitud del avance del protagonista, al moverse por el escenario, como por esos molestos cambios de cámara y el no poder manipularla a tu antojo. Pese a ello, este juego compensa esos detallitos con la increíble belleza de su diseño, una historia diferente;  aunque corta y unas cinemáticas de infarto que para 2002 no estaban nada mal. Para ser uno de los primeros videojuegos de PlayStation 2, logró estar a la altura de las expectativas, hasta ser el segundo videojuego de la franquicia Final Fantasy más vendido de la historia y quedando en el humilde y sexto puesto del  ranking de los más vendidos para dicha consola, distribuyéndose alrededor de las ocho millones de copias.



Al margen de esto, he de decir que más allá de los gráficos me he podido fijar en los detallitos que componen todo el videojuego. Yo soy de las que gustan de explorarlo todo, de hablar con las personas de los pueblecitos y de saber si tienen algo importante que decir o si con ello inicio alguna clase de minijuego: en ese sentido, Final Fantasy X no me ha decepcionado. La variedad de diálogos y personajes ha saciado esa parte curiosa de mí, incluso después de tantos años sin jugar a un RPG. A un mismo tiempo la posibilidad de jugar al Blitzball, un deporte acuático que mezcla un poco de rugby con algo de waterpolo,  y hacerte a sus reglas es harto curioso, dependiendo de mucha suerte además de las características físicas de tu equipo que podrás o no mantener aún pese a lo mancos que lleguen a ser algunos.
 
A su vez, la viveza de los personajes al relacionarse entre ellos y el cómo se mueven parecen imitar a una conversación real, de carne y hueso, con sus gestos y expresiones propias, que tan solo reafirman la personalidad de cada uno. Así como también las muchas onomatopeyas, que toman un amplio y variado registro sonoro: rugidos, sablazos, golpes, viento, el ir y venir de las olas… y, por supuesto, no me olvido de la banda sonora, compuesta por el maestro Nobuo Uematsu, mi compositor favorito de la franquicia, quien consigue erizarme el vello de la piel con sus muy variados y acertados temas.


Me dejaré muchas cosas en el tintero; pero lo más destacable lo he mencionado tan solo para ahorrar posibles spoilers a terceros pues, a pesar de ser un juego conocido y jugado por todos los amantes del rpg, ya se conoce la noticia de una remasterización para PSvita o PlayStation 3, por lo que mejor no cogerse los dedos en previsión de que las nuevas generaciones puedan disfrutarlo.
Se hace corto y previsible, si tienes dos dedos de frente y una fría lógica con la que analizarlo; pero para alguien primerizo en los RPGs y cuyo historial en los mismos sea nulo, será la aventura más bien hilada e increíble jamás vista: una historia sin parangón. Sin embargo, para otros que hemos jugado a entregas anteriores, Final Fantasy X siempre será un videojuego que pudo dar más de lo que dio, y que agobiado por las fechas de salida, no pudo o quiso completarse, limitándose a beber o reciclar material de los juegos anteriores para cambiarlo y darle un aire innovador.

¡Hasta la siguiente entrega, chicos!

2 comentarios:

  1. La verdad es que hace mil que jugué y me lo pasé, con guía porque aunque algunas cosas eran fáciles había otras que me resultaban complicadas. La verdad es que no me fijo tanto en los detalles porque... me gustan los rpg pero no suelo jugar mucho, eso sí, recuerdo que me encantó la historia (y el malo final fue ridículo... aunque estuve dos horas con él xD) y ains, recuerdo llorar con el final... *_* Más tierno *_*

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  2. Siempre he querido saber de q se trata este juego, es muy famoso, pero nunca me he puesto a saber la historia de Final Fantasy parece divertido. Ojala algun dia lo pueda jugar. Esperando tu post de PS3 haber si le doy un uso al mio.

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