Jueves de Leyendas Urbanas

La Banshee del Lago


Y continué caminando, aferrando el móvil para que la luz que emitía su pantalla me guiara a través de la espesura. Ya había dejado bien atrás el campamento, la casucha de los baños y seguido el vasto sendero de piedrecillas, hechas de terracota, tal y como él me indicó. Pero no tardé en pensar que me había perdido al no encontrar los restos de la supuesta torre de piedra, un punto importante a tener en cuenta si quería llegar hasta aquel lago.

Deshaciéndome de la sudadera y amarrándome las mangas en torno a la cintura, para que el resto de la prenda cayera tras mi espalda, alcé la vista al cielo a través de las frondosas copas de los árboles, encontrándolo despejado y con la luna llena en pleno cénit. A pesar de estar en mitad del verano, las noches en este continente eran mucho más frescas que las de casa; no obstante la caminata me había dado mucho calor y estuve a punto de dejarlo porque, ¿qué hacía una chica sola, pasada la media noche y en pleno bosque? Nada tenía sentido. Estúpida apuesta, estúpido Joseph, estúpida de mí… ¡caray! ¿Cómo se me ocurrió salir a estas horas, solo para demostrarle a esa panda de gallinitas que la historia que contó no era más que pura invención…? Joseph se había ganado a todas las chicas, que como pollitos asustados quedaron cerca de sí para que él las protegiera del espíritu aullador de su patraña…; pero ahí entré yo, como mujer autónoma y esgrimiendo mis valores feministas del siglo XXI, ¡vaya que sí! ¿Quién mandó a mí abrir la boca?




Frunciendo el ceño al sentir como el pelo se me enredaba en una zarza, tiré hastiada y tropecé hacia adelante para trastabillar y caer por un terraplén, una vez perdí por completo el equilibrio. Rodé por el mismo hasta que mi espalda chocó con algo duro, rugoso y frío, habiéndoseme escapado el móvil de las manos con semejante caída. Gateando, dolorida, recuperé el aparato y me giré para comprobar donde había ido a parar por ese traspié. Me encontré de frente con un armatoste de piedras que configuraban las bases de esa torre en ruinas que había estado buscando para, al momento, sentir el corazón en la garganta.

El silbar del viento y la estructura maltrecha que se dibujaba a base de sombras en el suelo, por el contraste con el haz de luz que despedía la luna, provocó que un leve canguelo hiciera castañear mis piernas. Al instante, pensé en ese espíritu aullador y…, ¡no, joder! Estaba ahí para demostrar todo lo contrario, que era simples pamplinas. Así que armándome de valor, me alcé y rodeé los sillares de piedra para encontrarme de lleno con el lago, flanqueado por las copas arbóreas de la salvaje floresta.

No quería admitirlo, pero el corazón me latía fuertemente a cada paso que avanzaba, dejando atrás los arbustos y acercándome poco a poco a la orilla del lago. En sus aguas los peces y sus respectivas sombras dibujaban fantasmas que ya empezaban a emerger de mis pensamientos para atormentarme, con cuentos y toda clase de leyendas y relatos de terror. Según la apuesta, tan solo debía fotografiar el lago, una vez estuviera ante él, para enviársela a Joseph y esperar desde entonces unos diez minutos…, por lo que me tomé tan solo unos segundos para con el mismo móvil enfocar y proceder. Tras enviarla, sonreí en tanto tecleaba el mensaje.



Tenía la victoria asegurada, y tan solo me quedaba aguardar el tiempo estimado para hacer la segunda y última foto, y así regresar al campamento. ¡Esos dólares serían míos! Sin embargo, a cada minuto que pasaba el tiempo se me hacía más pesado, más asfixiante, y el fresco de la noche se acentuaba. Mientras se acercaba el momento de la segunda fotografía, estuve atenta en derredor, percatándome de que ningún búho o animal se había manifestado en el bosque desde mi intrusión en él: la calma y el silencio resultaban inquietantes, y solo el zumbido grave del viento y el agitar de las copas de los árboles era el único sonido que llegaba a mis oídos, además del de mi propia respiración.

Entonces, el viento grave se tornó agudo, emulando un hilo de voz dejado y austero que llamaba al nerviosismo y a la locura de mi mente, justo cuando me mantenía enfocando el lago con la cámara del teléfono. Volviendo la vista a la pantalla, presioné el botón y el flash se disparó para no dudarlo un solo instante y echar a correr, emprendiendo el camino de regreso. ¡Ya había cumplido! ¡No había absolutamente nada de cierto en la historia de la dama que llora, y lo demostraría! Tropecé varias veces en la oscuridad, mi pelo volvió a enredarse en algunos matojos, pero cuando las luces del campamento se anunciaron a lo lejos, pude sentirme algo más tranquila y aminoré el ritmo, tan solo para aparentar el haber llegado con tiempo sobrado como para dar un paseo por el bosque nocturno.

Contemplando la segunda fotografía, entrecerré la mirada hacia lo que parecía el juego de luces sobre el agua del lago, que restaba sinuosa y mística, entremezclando el brillo luminoso de la luna con el efecto del disparo del flash. Casi podía imaginarme a mi banshee, surgida de mi propio miedo a la nada, paseándose por la superficie de aquella laguna para mirar a la cámara y mostrarse como ese manchón de claridad en la fotografía… 

¡Conoced otras Leyendas  Urbanas con Judith!

15 comentarios:

  1. Su grito dicen que es mortal, pero bueno, será según quien cuente la historia. Como Baba Yaga...

    Gracias por la historia, un placer leerla ahora cuando el dia está ya en el ocaso.

    ResponderEliminar
  2. Un placer conocer tu espacio. Y veo que apuestas fuerte en esta fiesta de la imaginación, la creatividad y el buen gusto por las letras que son los relatos jueveros. Enhorabuena por tu relato, a pesar de su extensión, engancha, sí señora.

    Un beso

    ResponderEliminar
  3. Me ha gustado, lo único es que no debía de haberlo hecho antes de dormir o de intentarlo, porque no sé si dormiré.

    ResponderEliminar
  4. No pNo hay nada más traicionero que el miedo, nuestra propia mente haciéndonos caer en la trampa de lo tenebroso...pero por supuesto, no hubiera ido yo a probar nada de eso! jejeje...ni loca me aventuro en un bosque durante la noche! ajajaa...bien merecía haber ganado la apuesta.
    un abrazo.
    p.d
    he tenido algo de dificultad para leer el texto, sobre el margen izquierdo las letras quedan semiocultas por el borde de la pantalla.

    ResponderEliminar
  5. Buenas a todos y gracias por los comentarios. La verdad es que mi relato está basado en una leyenda irlandesa que tuve que exponer en una prueba de bachiller. Trataba de una princesa que se convertía en mitad serpiente y que, refugiada en una ciénaga, lloraba por cada uno de sus hijos que había asesinado su antiguo esposo.

    Técnicamente, no es un relato sobre una banshee, sino sobre una naga de agua; pero recordé el proyecto que tuve que hacer y por lo característico de las banshees, al llorar o gritar por un ser amado perdido, me pareció lo más idóneo recrear la semejanza del viento con un lamento.

    PD: Neogéminis, he cambiado el ancho de la página un poco, a ver si así te va mejor.

    ResponderEliminar
  6. Amplio y meticuloso relato que engancha desde el principio al fin.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  7. Gracias en primer lugar por participar en el jueves literario, pues me da la ocasión de conocer tu espacio. Prometo volver más despacito y haciendo el mínimo ruido, si me lo permites.
    En cuanto a tu historia, me ha encantado. Has mantenido la tensión narrativa necesaria para tenernos en vilo y aumentar nuestro inquietud ante la aventura nocturna de tu protagonista. Supo sobreponerse al miedo, pero no pudo evitar en muchos momentos dejarse influir por las incertidumbres que la noche cerrada y la espesura de un bosque pueden generar.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. Bienvenida a los jueves, me alegra tu participación de este modo podemos conocer tu espacio. La historia muy buena, has sabido imprimirle un ritmo agil, la has cargado de tensión que se ha mantenido hasta el final. Me gustó mucho.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  9. Elaborado relato, contado con precisión y manteniendo el interés hasta el final. Hay textos que aún siendo parecidos o con desenlaces imaginados, destacan por su calidad narrativa y este es uno de ellos.
    Abrazos

    ResponderEliminar
  10. Muy bien narrado! Lo cuentas de un modo en que una comienza a ser partícipe de la trama, sintiendo el coraje en principio, el ánimo de competir y ganar la apuesta, el temor fundado con lo visto o escuchado, mas toda la incertidumbre que sin querer va aflorando a medida que discurre la historia. Inquietante relato.
    Un gusto encontrarte en este jueves de leyendas.
    Gaby*

    ResponderEliminar
  11. Llego tarde pero me alegro de conocerte,bienvenida a los jueves, me ha gustado tu relato y es cierto el miedo consigue paralizar cualquier intento de cambiar algo. Me gustan las leyendas y si esta salió de tu trabajo anterior, me encataria leerlo entero.
    Ya te enlace para volver en cuanto pueda..Un abrazo guapa.

    ResponderEliminar
  12. Muy bien contada la historia que te va llevando muy bien por la aventura de la protagonista y te mantiene intrigada hasta el final. Me ha encantado! Enhorabuena!

    ResponderEliminar
  13. Te felicito y te doy la bienvenida. Imaginación, creatividad y enganche!!! Todo se une para que resulte un buen relato.

    un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
  14. Sólo de pensar de encontrarme sola por el bosque me da pavor. He sentido a tu personaje.
    Me ha gustado
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  15. Bienvenida a los jueves y menudo estreno. Me gustó tu relato y la manera en que nos vas meyiendo en él. felicidades. Un beso

    ResponderEliminar

Hi, hi, Dreamer! Antes de que cierres esto, ¿no quieres dejarme tu opinión al respecto? Comentar una entrada te llevará pocos minutos y con tu contribución conseguirás no solo que mi humilde hogar crezca… ¡sino que también me alegrarás el día!

Te pido respeto y, por favor, ahórrate dejar cualquier link o publicidad. Si quieres más información sobre este aspecto, clica aquí para saber acerca de la política de este Blog.