El Otro Lado



Vos otra vez: esto casi podría denominarse acoso. Pero, he de reconocer que su insistencia en venir cada cierto tiempo ha hecho germinar en mí la semilla de la duda. ¿Qué razón os lleva a querer perder vuestro valioso tiempo conmigo? ¿Acaso no tiene cosas mejores que hacer? ¿O es que ahora pretenderá decirme que tiene todo el tiempo del mundo, y que se puede permitir unos minutos para escuchar aquello que tenga que decir? ¡Ah! Los humanos sois fascinantes…: por mucho que presumáis poseer, perdéis toda vuestra fuerza por esa bocaza tan grande, y es que algunos debisteis nacer con dos, pues os prestáis más a hablar que a escuchar.

¡Oh, por favor! No me miréis así. Obviamente, si me excluyo será porque no soy tan humano como parezco ser; pero he ahí el sutil arte del disfraz, ¿no? Sin embargo, he de decir que no siempre fui lo que soy ahora y que en aquel entonces… … Oh, ¿que qué soy? Algo demasiado complejo como para que lo entendías, pero suficientemente importante como para que guardéis silencio y os mantengáis aquí.

La curiosidad os puede, y ella no constituye otra cosa más que un medio para que logre llegar a vosotros, sin impedimento alguno. Ahora, que ya es tarde,  sentaos y relajad vuestros cuerpos, pues lo inevitable de mi historia está por llegar.

¿Sabéis? Dicen que un final siempre queda precedido por un necesario comienzo y, en cierto término, así fue la vida que llevaba antaño un señor al que tuve a bien conocer. Su sociedad era bien parecida a la vuestra, donde mientras unos poseían mucho más de lo que necesitaban, otros no podían siquiera permitirse un techo en el que cobijarse del frío. El libertinaje y la alta casta dictaban los parámetros de todo lo habido y por haber: educación, trabajo, sanidad…, por ello, agotado de esforzarse para ver cómo otros robaban su pan y le extorsionaban con injustos pagos, llegó a cometer el peor acto que un hombre de fe pudiera cometer en vida.

Su muerte pasó inadvertida: perdida en el eco de las corrientes temporales. Milenios después, al otro lado del mundo un terrateniente, cuyo único objetivo había sido el atormentar a sus conciudadanos y mantenerlos subyugados a una ley marcial, resultó fallecido en extrañas circunstancias. Pese a lo que muchos tildáis de casualidad, un sucesivo número de fallecimientos sacudieron el mundo en la apodada “Noche del Diablo”: la misma noche en la que aquel señor entregó su vida al incierto Destino. Asesinatos y suicidios, sin otra explicación que la de homicidios inconexos o vidas sesgadas, mantenían la ya manchada apariencia de esta noche donde las puertas del otro lado se abren sin restricción alguna.
Halloween, pese a lo relatado, se ha mantenido como fiesta en la que “truco o trato” resulta el juego infantil más apetecible del mundo, en tanto la fragancia de manzanas rojas tiñe una de las noches más sobrenaturales de todas las eras existentes. No obstante, guardaos de quienes prefieren la primera de esas dos opciones pues muchos entes prefieren esconderse, haciéndose pasar por lo que no son, para llevar a cabo desde las sombras sus incorruptos planes: siempre vigilantes…, siempre dispuestos a cazar a aquellos que osen desafiarles.

2 comentarios:

  1. Como siempre, mi querido Dark Bard, vuestro lenguaje me atrapa e incrementáis mi deseo de volver a veros, y escuchar más de vuestras misteriosas historias. Espero que esta peligrosa curiosidad no me ate por siempre a vos.

    ¡Eyyy! Menos mal que has encontrado el relato, me dio mucha pena al ver que no se había publicado. Por un lado me encanta cómo relatas y todas las fantásticas historias que subes, pero por otro: ¡cómo odio las ganas que me entran de seguir leyendo! Bueno, eso es lo que hacen los buenos escritores, ¿no?

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    1. Hi, hi! Querida, no le regales los oídos que es muy vivo y terminará tejiendo una telaraña sobre ti. ¡Si es que le tengo que espantar para que no encandile a más de una y vas tú y caes en sus redes! ¡Qué poca vergüenza!

      Pero sí, Xio, por fin logré recuperarlo..., al menos una parte. Y aunque no ha quedado tan bien como el primer esbozo, estoy contenta de que pase a engrosar el compendio de mis relatos. Sin embargo..., ¡qué zalamera eres! ¬_¬ ¡Si es que se te ha visto el plumero! Jeje...

      ¡Gracias por comentar, chibi! ¡Ya sabes que me encanta leer comentarios!

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