Society News #1

A pesar de llevar desde inicios de Agosto en la ciudad, no había tenido tiempo para intimar o dejar que otros tuvieran la oportunidad de acercarse a ella y hacer una primera toma de contacto. Tan ocupada en solventar los posibles problemas de su traslado y pendiente aún de terminar su mudanza, dentro del horario de oficina se limitaba a ponerse al día con los casos abiertos y a ofrecer apoyo a quién quisiera; pero lejos de llegar a nada más, acostumbraba a pasar inadvertida y  a cumplir con la jornada, justo a tiempo para retirarse a su apartamento hasta el día siguiente... y así durante toda la semana.

La monotonía la estaba hastiando, y es que las barreras que ella misma había levantado en torno a sí no eran más que el fruto inmaduro de una adecuación a todos los cambios que, desde hacía un mes escaso, se habían dado en su vida. El retiro de su padre a tierras italianas, su reincorporación al FBI y, seguidamente, su consecuente traslado disfrazando el motivo real del mismo, la estaban llevando a aceptar la idea de que aquella ciudad sería un nuevo hogar: forzado y soleado, pero nuevo, al fin y al cabo. 

Sin embargo, en aquella, su segunda semana, se había propuesto socializar un poco: romper con esas barreras autoimpuestas, salir a comer fuera y sobretodo relajarse. Aún siendo verano y pleno mes vacacional, los criminales no descansaban y era consciente de ello; pero otro asunto muy diferente era el que le diagnosticaran una hernia por exceso de estrés. Y es que, el querer llegar y comerse el mundo resultaba lo peor que podía pretender: tenía bastante tiempo por delante para demostrar sus aptitudes.

Aparcando la moto en un lateral de la amplia acera, aún sentada, echó un vistazo al letrero del local del que tanto había oído hablar en la oficina. Según los comentarios que había captado de algunos de sus compañeros, la regente servía los mejores desayunos y cenas de la ciudad: comentarios que pensó, debían nacer de una ferviente adulación por parte de los parroquianos asiduos al lugar, y que tendían a exagerar. Sin embargo, no queriéndose dejar llevar por los rumores, que bien tintaban la realidad con un espeso manto lisonjero, se decidió a cenar aquella noche en el Molly’s Restaurant y así tener un mejor punto de referencia. Bajando de su vehículo, retiró las llaves y sacó los antirrobos de horquilla, del interior de su mochila, para fijar la rueda delantera a un aparca-bicis cercano y vacío.

Pese al calor, pertrechada con vaqueros, chaqueta de cuero y el casco de seguridad, al entrar en el local se retiró los dos últimos colgándose ambos enseres en su brazo izquierdo para, mediante el derecho, recolocarse la mochila y encaminarse al interior en busca de un sitio libre. Sin embargo, al echar un vistazo a las mesas se percató de las varias familias y parejas que cenaban apaciblemente por lo que, yendo sola y sin querer ocupar una de las amplias mesas en previsión de la llegada de grupos masivos, terminó por sentarse en un extremo de la barra. Dejando sus enseres en el suelo, la pistolera en el muslo derecho y que dejaba a buen recaudo su arma llamó la atención de uno de los críos, sentado en una mesa por detrás de su posición; pero limitándose a sonreír de soslayo, ante los murmullos a su espalda, tomó la carta y ojeó el menú. Tan solo teniendo claro que le apetecía un licor de frutas sin alcohol.

Aquella era su primera salida, y auguraba que no sería la última.

|| Hi, hi! Un nuevo relato que, perfectamente, sirve de introducción a una pequeña serie protagonizada por uno de mis personajes originales y que, algunos, ya se podrán imaginar o adivinar quién es porque, sí, ha aparecido anteriormente en el blog.

Para más información os comento que la serie será corta y estará dividida en varios números: uno cada semana. En ellos pretenderé contar el curso de la acción a modo de una pequeña aventura que el personaje original irá llevando a cabo, hasta su finalización. 

No sé dónde me va a llevar esto, más allá de la diversión de compartirlo; pero espero que disfrutéis de la lectura tanto como yo lo he hecho con su creación. || 

¡Un saludito!




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