Take no more!

"Me Marcho"



Unas sencillas palabras que pronunciar en cientos de momentos, muy distintos entre ellos, pero cuyo significado no cambia; no obstante, es ESE mismo el que yo deseo. Señalándolo, cuento atrás para verlo cumplido…, sustraigo día a día, mes a mes, año a año de un número infinito porque es incierto el tiempo que debo permanecer en esta, mi desgastada jaula. 

Vestida de harapos, mis manos se agrietan en tanto este espíritu soñador se quiebra por la voluntad de mis captores. El desgaste de esta lucha, cuyo comienzo se remonta hace seis años, comienza a debilitar lo que un día fue el alma inquebrantable de la encarnación de la fragilidad. Fría, insensible, distante…, una muñeca quebrada y a punto de arrojarse al vertedero más cercano.

Sin embargo es esa esperanzadora y prometida ayuda, que no llega, la que la mantiene retenida tras esos barrotes, segura, aunque separada del oscuro abismo. Soñando despierta, anhelo ESE momento: ese en el que sus manos abran la jaula y rescaten los pedazos marchitos de esta ánima, cada vez más débil.

Cierro los ojos y respiro, viviendo entre sueño y sueño me abandono a la esperanza de que todo acabe pronto, ya sea de un modo u otro. Pero, ¿cuándo es pronto? Las corrientes del tiempo resultan tan efímeras tras estos barrotes, donde cada día tiene  el mismo valor que el anterior que cada vez con más intensidad la Nada, en estado puro, colma y ciega todo tímido resquicio de luz. Asustada, los abro para darme cuenta de que nada cambia, de que todo sigue igual…, y callada, contemplo y analizo por igual, en tanto mi decepción se acrecienta.

Pero entonces, cuando lo creo todo acabado, escucho el sutil y calmado susurro de su voz, en mis oídos,  que procura reducir estas tendencias suicidas. ¿Qué iba a ser yo sin ella? ¿Quién iba a cuidar de alejar esa hoja filosa de mi piel? Solo ella: su voz. Sintiéndola acariciar mis cabellos y perfilar mi cuello, la frescura que precede a un húmedo beso me estremece por completo, incitándome de nuevo a vagar entre sueños. 
 
Siempre soñadora, siempre quebrada, siempre anhelante de extender lejos estas quebradas alas.

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