Medievil

"Un toque Macabro al estilo Medieval"


 
Fecha de Salida: 9 de Octubre, 1998

Desarrollador: SCE

Plataforma: PlayStation

Género: Aventura


Hi, hi, Dreamers!

Hacía más de un mes que no adecentaba esta sección del blog. Entre el agobio del frío, unas dosis de cuantiosa desgana y mi apretada agenda social, no tuve tiempo para disfrutar de los videojuegos que tenía pendiente reseñar, al menos no hasta hace bien poquito que, a fuerza de bien, me dije: “¡Se acabó!”. Algo harta de no poder hacer lo que quería, dejé redes sociales y la propia vida, durante unas horitas al día, para también desconectar de ésta última e irme de aventuras. En esta ocasión, y como ya habréis visto por el título, desempolvé la vieja Playstation One y, con motivo de Halloween, me dispuse a pasarme uno de los videojuegos que, de niña, más miedo me daban.
 

Sinopsis:

En el reino de Gallowmere, en el año 1286, un poderoso mago llamado Zarok fue desterrado por la familia real por emplear las artes de la nigromancia. Para vengarse, el mago reunió un poderoso ejército de zombies, demonios y monstruos con la intención de conquistar el reino, buscando sumirlo en el dolor, la decadencia y, consecuentemente, en la destrucción.

El Rey Peregrino, gobernante de Gallowmere, mandó reunir a los mejores hombres para combatir la amenaza, y tras una breve sucesión de escaramuzas estalló la batalla final. Capitaneado el ejército de las fuerzas del reino por Sir Daniel Fortesque, éste se batió en singular duelo con Zarok, acabando con su vida antes de sucumbir por causa de heridas mortales y entonces, sin la magia del nigromante, la guerra terminó y la paz llegó.

Sin embargo, la engalanada leyenda que llegó a los habitantes del reino no fue más que una farsa. Sir Daniel, atravesado en la primera zancada por una flecha del enemigo, sucumbió sin haberse ganado la gloria de un verdadero héroe. Decidiéndose igualmente la batalla sin él, el resultado varió ligeramente ya que, al ser derrotado, Zarok huyó y se escondió. Esperando un siglo para recuperarse y urdir así su venganza, invocó fuerzas diabólicas y resucitó a los muertos para sembrar la semilla del mal en la tierra desprotegida de Gallowmere.

Sin embargo, entre todos aquellos cadáveres vivientes, se hallaba uno muy particular: el del difunto capitán Fortesque. Queriendo demostrar que es el héroe de su propia leyenda, Sir Daniel deberá plantar cara a las amenazas del reino para salvarlo y, entonces sí, librar a Gallowmere y sus gentes de la sombra de Zarok de una vez por todas.


Opinión Personal:

Recuerdo este juego con mucha nostalgia, puesto que fue uno de los regalos que recibí por navidad, siendo una niña de no más de nueve años. Sin embargo, y pese a no encontrar la portada tan terrorífica como otras, sí tengo que reconocer que quedé bastante marcada con la introducción. Una vez empecé fui avanzando a paso de tortuga, y no porque no supiera defenderme con los controles, sino porque estaba muerta de miedo. Siempre he sido una chica bastante miedosa con respecto al cine y la animación: ver esqueletos, zombies, manos que andaban solas, hombres lobo…, todo elemento del estilo me daba muchísimo miedo, por lo que este juego nunca me lo llegué a pasar en su momento.

Es ahora, años después, cuando los iconos del terror han perdido toda su fuerza en mí, cuando realmente he querido retomar este título. Pese a no llegar a avanzar más allá del tercer nivel (que se efectuaba en una iglesia), siempre me quedé con ganas de descubrir los otros y saber más sobre la aventura, por lo que me decidí a jugarlo y casi hubiera estado listo para Halloween si no fuera porque tuve una recaída y perdí el videojuego. Ya recuperado, por fin me puse con él hasta finiquitarlo: a trompicones, pero al menos puedo decir que esa cuenta que tenía pendiente ha quedado saldada.
Primeros Esbozos
Y ya metiéndome en materia, voy a empezar por los escenarios. Cada uno de ellos, repartidos gradualmente en veintiún fases, guarda elementos clásicos de lo que medievalmente se esperaba de una ambientación infantil, llena de tópicos, pero que resultaban realistas dentro de lo fantástico de la historia: un cementerio con criptas, desniveles y estatuas; una zona labrada con espantapájaros, molinos y campos de trigo; un bosque con ranas, brujas y hadas…, todo tenía su lugar. Quedando perfilado pulcramente con una macabra pincelada, ésta me recordó a la que Tim Burton dejó sobre “Pesadilla antes de Navidad” que, dentro del género infantil, buscaba trasmitir desde otro punto de vista lo divertido del Halloween y todo lo terrorifico. De hecho, los desarrolladores de Medievil tomaron como inspiración dicho trabajo, bebiendo de él consecuentemente, para la creación del videojuego y de su carismático protagonista que, como en la obra de Burton, también se trataba de un esqueleto.

El mapamundi, que se completa con cada una de las fases a medida que se avanza por él, resta velado por un manto negro hasta que se llega al siguiente punto, desconociendo y dejando al misterio los siguientes niveles. Mostrando la cabeza del protagonista para la ubicación actual del jugador, el pasar de un nivel a otro es intuitivo y muy fácil, mostrándose en la pantalla los respectivos puntos obtenidos como complemento añadido en los extremos superiores de la pantalla. A su vez, la posibilidad de llegar a la “Galería de los Héroes”, un mapa extra donde poder optar a conseguir nuevas armas, solo se presenta una vez reúnas la única condición que se pide, por lo que te da cierta exclusividad para aprovechar la ocasión y buscar hacer más puntos para así continuar tu ascensión hacia Héroe de Gallowmere.

Arriba: Sir Daniel Fortesque.
Abajo: Zarok, el Nigromante.

Los personajes son un cúmulo de estereotipos; pero de unos bien nivelados. De entre todos ellos me centraré sólo en los más reseñables: Sir Daniel Fortesque es nuestro protagonista, un esqueleto carismático que, pese a su nula capacidad para hablar más allá de gemidos o balbuceos, llega a calar hondo en nuestros corazones por su torpeza, idealismo y afán de superación.
El mago que busca venganza, Zarok, es el objetivo final que se hace derogar; pero que a medida que avanzas en la trama te hace descubrir sus malvados planes y cómo, poco a poco y con sus maquiavélicos hechizos, va cambiando la tierra natal de nuestro futuro héroe.
Por el contrario las gárgolas, animadas por la magia oscura de Zarok, nos van otorgando a lo largo del camino multitud de consejos que, si bien es cierto guardan cierto recelo hacia las acciones de Fortesque y no dudan en criticarlas, no tienen nada mejor que hacer que hablar y sernos útiles en la medida de lo posible.

Siendo la duración del videojuego bastante amplia, entre completar todo al 100% y debatirme entre hacer las cosas de un modo u otro, creo que conforme a una aventura para críos la extensión es más que aceptable. Tal y como soy para los videojuegos, que prácticamente me los bebo de un sorbo, pude albergar perfectamente de entre tres a cinco horas por día durante tres fines de semanas aproximados para llegar a la fase final, lo que para un niño podría traducirse en uno o dos meses.

Con un sistema repetitivo, aunque dinámico conforme a los muy diversos enemigos y jefes finales que van apareciendo, el juego no se hace demasiado aburrido; no obstante sí que debo apuntar que su dificultad cambió de un nivel a otro muy rápido, casi en un solo parpadeo. No fue una evolución gradual, sino que de lo fácil pasé a lo difícil, sin regulación alguna, y eso me chocó bastante hasta que pude hacerme a la idea y amoldar mi modo de juego. Esto mismo se sucede, creo, que en tres partes del juego: entre la fase del cementerio y los campos sembrados; entre los jardines del asilo y el manicomio y, por último, entre el barco pirata y el castillo. Esto se podría traducir por el plus de contar con cierta astucia a la hora de vencer a los enemigos; pero teniendo en cuenta que este no deja de ser un juego para críos, encontré un par de niveles hastiantes y muy complicados, no por la fase en sí, sino por los enemigos a abatir.

Otro dato, y que suma bastantes puntos a la nota final, es la música. Siempre digo que ésta tiene que conectar con quien la escucha y, ante la inmersión del jugador en Gallowmere, he de reconocer que casa bastante y logra su cometido final que es, ante todo, sumergirnos aún más en la historia y en la importancia de nuestra misión. Con un variado repertorio, cada canción posee cierto misticismo y es más que apropiada: se nota que cuidaron cada detalle de la misma con las cadencias, soniquetes de la percusión y también en otros de los instrumentos empleados, predominando sobre todo los de viento metal y, cómo no, el órgano junto con el delicado tono de violas, violines y del viento madera para acompañar y marcar el grácil compás del fondo.


Ya terminando, solo me queda exponer la tan merecida nota.
En una escala más detallada, dedicada a los más puntillosos, creo que le puedo poner perfectamente un 7’5/10, puesto que tiene los elementos clásicos de una aventura que mezcla una brizna del género de plataformas. Destruyes a tus enemigos mientras avanzas, recibes una bonificación (oro, en el caso de Medievil) con la que puedes suministrarte tus caprichos (armas, sobretodo), y tu misión es la de restaurar tu mundo de la magia de un malvado nigromante. ¿Qué más se necesita?

La historia, ahora que por fin he podido terminármela, es bastante divertida…, no porque sea un humor de los que te caes al suelo de la risa, sino porque ves los dos mundos en los que se mueve la leyenda de Fortesque: el cómo vivieron su muerte los habitantes de Gallowmere y luego, cómo fue realmente la historia y es que, morir antes de poder dar un sablazo a alguien por culpa de una flecha en el ojo ya no es mala suerte…, eso es que el de arriba te la tiene jurada por algo.

Bromas aparte, esta primera entrega de Medievil sobrepasa el notable; pero ante las dificultades de la cámara, para ver en derredor, y quedar alterada la línea de evolución, con respecto al nivel de confrontación enemiga, se queda en el 7’5 y, me temo, que para mí no sube de ahí.

¿Alguno de vosotros lo ha probado, tiene pensado hacerlo o le han entrado ganas de hacerse con él?

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