Yo Confieso… #10

Yo Confieso…, que adoro el Blues y sus derivados.

Por fin, tras tanto tiempo de inactividad en esta sección, por fin me he decidido a hacer un «Yo Confieso», y además, uno acerca de un género musical que me gusta bastante y que descubrí a mis catorce o quince años, cuando tenía un grupo y debía estar informada para estar a la altura de mis compañeros.
                                       
Este tipo de música es bastante extraña de escuchar aquí, en el sur de España, donde las sevillanas, el flamenco y las coplas son algo más propio de esta tierra. Ante el poco alcance que tuvo esta vertiente andaluza en mí, por sus escasos temas a tratar y por la nula conexión con mi persona, tuve que experimentar por mi propia cuenta y buscar estilos de música que siguieran mi misma línea.


Por ello, y contando con la ayuda de los amigos que tenía en aquel entonces, descubrí el blues; pero no solo por la orientación musical que recibí de mis compañeros de grupo, sino también porque escuché algunos trabajos de Yoko Kanno en los álbumes enlazados a la serie animada “Cowboy Bebop”. Desde entonces empecé a indagar por mi propia cuenta, llegando a emocionarme con las canciones de Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan, Robert Jonhson, Ray Charles, Billie Holiday, Frank Sinatra, Louis Armstrong, entre muchos otros.

No sé a vosotros, pero yo cada vez que escucho una pieza de este género me relajo muchísimo. Lejos de lo que se suele creer, de que este tipo de música te pone melancólico, te hace tener ganas de dejarlo todo y de sumergirte en una profunda depresión, (cita descriptiva que he escuchado más de una vez), en mi caso puedo afirmar que he escuchado y tocado algunas piezas de blues y me he sentido más que liberada…, en cierto sentido, escucharlo me pone en piloto automático hacia un estado de sosiego y tolerancia hacia los problemas. De hecho, cuando estoy desbordada por el estrés, por ejemplo, o cuando me siento desanimada por alguna causa que no sé describir, suelo escucharlo y me vengo arriba…, no en el sentido que podría ser el marcarse unos pasos dance sino que, inconscientemente, me hacen darme cuenta de que no todo es tan malo y de que esos problemas tan descomunales tienen solución, de un modo u otro.


Aún mismo tiempo, he probado muchas técnicas de escritura y he de decir, siempre hablando desde mi propio caso particular, que tras escuchar blues o subgéneros del mismo, como pueden ser el jazz, el soul o el rhythm & blues, me he sentido con una desbordante capacidad para imaginar y, por ende, con unas increíbles ganas de expresar lo que siento. De hecho, tiene el mismo efecto que la música instrumental de la que me sirvo de telón de fondo para cuando me pongo a escribir algún relato, a componer algún que otro poema o, también, cuando estoy redactando la novela que tengo entre manos y que, es más, bebe de este género musical hasta el punto de permitirme mencionar algunos singles, bastante famosos a nivel mundial.

No obstante, y a pesar de que a día de hoy no es un género tan explotado como el rock,  la música pop, el dance o la música electrónica, sí creo que es padre de muchos de estos géneros y que resulta una verdadera pena que los grupos de pseudo-blues, por así llamarlos, que han salido o están saliendo no conserven la magia de estos hermosos y grandes clásicos. Así mismo, creo que no es un género tan llamativo a día de hoy ya que este nació, entre muchos otros factores, por las desigualdades sociales y económicas que había y, además, teniendo como fondo el eco de la esclavitud, presente en la sangre de los afroamericanos.

Obviamente no hago distinción entre los negros y los blancos, que vinieron después para adoptar el blues, dado que pese a no saberse del todo el origen real de esta vertiente musical (barajándose numerosas fuentes, aunque tomándose a la etnia afroamericana como principal) , yo considero a los primeros como los verdaderos pioneros y por las razones obvias, presentes en la historia de los EE.UU. Sin embargo, creo que me estoy yendo del tema: en la actualidad esa frustración, dolor y la realidad de no gozar de la libertad resulta casi inexistente, gracias a los valores humanos y a la igualdad que se fomenta a cada momento, salvo en algunos pequeños países que, para desgracia de sus habitantes, no es así.

Dicho esto, y ya cerrando este «Yo Confieso», he de recalcar que aunque hay grupos actuales de blues, (muy pocos, en comparación con otros géneros), y que interpretan estos clásicos de época, además de atreverse a experimentar sus propios temas, a diferencia de los originales estos pueden mostrar frustración, ira, o incluso tomar con cierto humor la situación actual del ser humano, de la economía, de la sociedad en sí…; sin embargo, la historia no es tan fuerte como la de los precursores del blues, y es por ello por lo que yo prefiero ir a la fuente directa. Obviamente no digo que no haya grupos que merezcan la pena, que los abra seguro, y respeto su trabajo como puedo respetar el de cualquier otro; sin embargo,  en mi caso diré que es un gusto como otro cualquiera; pero, ¿y a vosotros? ¿Os gusta el blues o sus derivados? ¿Habíais escuchado algún que otro tema antes? ¿Os agrada algún grupo actual dedicado expresamente al blues o al jazz? ¿Erais de los que decían que el blues te catapultaba a la depresión?
 
Contadme qué os ha parecido o, sino, ya nos veremos en el próximo «Yo Confieso».



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