Reto “Yo Escribo” – 7ª Pregunta



Hi, hi, Dreamers!

Aprovechando que he cogido carrerilla, entre hoy y mañana voy a dar el spring final al reto que organizó Eleazar Writes, a principios de año. Dicho reto, para quienes no lo sepáis y andéis algo perdidos, consiste en hablar sobre nuestras experiencias en el campo de la escritura respondiendo unas preguntas. Éstas, formuladas por la organizadora del reto, inciden tanto sobre las curiosidades que podamos tener en nuestro hábito de escritura, como en otros temas más especializados. En resumidas cuentas: se formula una pregunta, y yo doy una explicación.

La de hoy, es una cuestión bastante peculiar que, pese a haberla rondado en mis pensamientos, jamás me he decidido a escribir sobre ella. Tanto por miedo a que venga alguien que sepa del asunto y pisotee mi opinión con su extenso monólogo, como porque aún no me he visto en situación y no me gusta hablar de lo que no sé. No obstante, tratándose esta pregunta de una abierta y distendida, enfocada a los miedos y las aspiraciones que tengo como escritora, espero arrojar algo de claridad dentro de la coctelera que engloba toda mi mente. Y aviso de que es un texto bastante extenso...

 Eleazar, en su artículo, nos ha dejado un par de ejemplos sobre fraudes, contratos basura y otras “perlitas”, que giran en torno al mundo editorial y dedicado a las artes literarias, como concursos o certámenes que buscan explorar, e incluso captar, nuevas promesas. A día de hoy, y con los medios de los que nos valemos, todos hemos oído hablar de estafas en muy diversos campos, pues lo que el hombre toca lleva consigo la marca de la avaricia impresa en ello. Desgraciadamente, desde que puede sacarse dinero con el mundo de las letras, éste se ha visto contaminado por timos y estafas que no son del gusto de nadie.

Yo, como escritora novel y sin estrenar aún, suelo informarme bastante para estar al día. Pese a no tener nada con lo que exponerme, al no haber terminado mi primera novela, veo innecesario empezar a cuestionarme aspectos sobre si me conviene más que los libros que escriba futuramente sean autopublicados…, o si tentar a las grandes editoriales para buscar un quid pro quo y lanzarme a la piscina. Sin embargo, y reincidiendo en mi nula experiencia, sí que he de reconocer cierto temor a la hora de mirar de cara al futuro.

Como a todos los apasionados bohemios, a mí me gustaría poder vivir de la escritura al estilo Stephen King o Neil Gaiman porque (y aunque suene muy soberbio escribirlo y decirlo en voz alto) confío plenamente en mi nivel. Sé que soy buena escribiendo y que podría llegar a gustar a muchos; pero siendo realistas, a día de hoy la palabra escrita no se valora lo suficiente y eso me aterra. Para ser más concisa, pondré un ejemplo: ver una película en la televisión es una tarea sencilla, fácil de realizar, porque todo te lo muestran con imágenes, sonidos, voces, efectos especiales. El esfuerzo, al ser mínimo, acomoda al cerebro y lo tiene como un buen hábito del que distraerse de sus quehaceres diarios…; no obstante, ¿qué ocurre con una novela? Que quien la toma tiene que leer, entender e imaginar…: suponen esfuerzos que, en una sociedad tan tecnológica como la actual (y en algunos casos, también bastante iletrada en según qué puntos geográficos), no están a la orden del día…, por lo que leer casi supone una obligación (todos pasamos por las lecturas escolares) o un esfuerzo sobrehumano.

Dante-mk © DeviantArt
Explicado esto, ¿qué ocurre con nosotros, los escritores que queremos ser mejores y dedicarnos a las letras? Obviamente no podemos pretender llegar al nivel de entendimiento global que posee una película, dado que éstas tienen más facilidades y recursos. Una novela, por regla general, no suele disponer de ilustraciones por lo que nosotros, al escribir, dependemos de la capacidad, el nivel y las ganas que tenga el lector de entender para que capte lo que nosotros queremos hacerle llegar. Una población sin nivel literario, que ni siquiera sabe el significado de palabras que yo considero normales y habituales, (como pueden ser “pérfido”, “insurrecto”, “crepitar”), es una población que no lee y que, peor aún, no le interesa leer. Y he ahí el primero de mis miedos…: tengo que ampararme a esa sociedad para que me conozca y compre mis futuros libros.

Sé que es una visión bastante llevada al extremo; pero no os creáis que sea bien diferente de lo que suelo ver día a día. Obviamente, (y aclaro antes de que me saltéis al cuello como lobos en pleno invierno), soy consciente de que hay personas que disfrutan mucho más leyendo un libro que viendo la televisión, del mismo modo que sé que hay personas que gustan de esos dos sectores y los tienen como principales en el campo del entretenimiento. Pero con mi explicación anterior, he querido constatar que a la hora de mover los medios de comunicación, de llegar a TODO el mundo por igual, la televisión es el camino principal y más fácil que lleva a Roma… por así decirlo.

Y ahora, expuesto ese punto, voy a la pregunta principal.
Ya con ese miedo en el cuerpo; esa desconfianza en si gustará o no; en si es demasiado corto o largo el escrito; en si pedirán X o Y... te decides y pones tus esperanzas en una editorial. Confías en que ésta sea íntegra y pueda ofrecerte aquello que pides, que la ganancia sea equivalente al tiempo, el esfuerzo y la propia creatividad que has invertido en tu obra…, pero como en todo, hay que pasar un proceso de selección.  

Muchos “escritores-huevo” (qué no se han estrenado aún) se pierden, van a la deriva y piensan que todo es fácil: que la obra se venderá, que encontrarán una editorial que les guste su proyecto, que crean en él…, pero tienden a dejar de lado el concepto que antes toqué, acerca de la avaricia del ser humano.
Una editorial, sí, claro que publica libros; de hecho, se espera que tengan correctores, contactos con ilustradores, asesoramiento, etc. No obstante, y aún sin haber vivido nada de eso, siempre me pongo en lo peor y tengo clara una única cosa, que por nada del mundo olvido, y es que una editorial es un negocio: solo quieren vender. A una editorial no le importan tus sueños de grandeza, o al menos esa es la impresión que tengo, pues todo el mundo quiere sacar partido de algo.

Entiendo que ellos pongan las imprentas, el formato y todo lo necesario para hacer llegar al mundo tu trabajo…; pero a día de hoy, la creatividad, la propia cultura, está muy poco valorada. Me remito a citar un anuncio sobre la propiedad intelectual diciendo:
«¿Qué vale una idea?»
Cuando me da por pensar en esta clase de cosas, (algunas veces casi por estas intempestivas horas), tengo claro lo que quiero de una editorial porque, a fin de cuestas, estoy hablando de ponerle un precio a mi trabajo y… ¿quién mejor para estipularlo, que yo misma? Obviamente, dentro de lo razonable.

El tema de los derechos de autor, de que cuando pasan X años tu trabajo pasa a ser propiedad de la editorial; de que tengas que pagar por ver tu obra publicada…: es una barbaridad tras otra que barre y pasa por el fango toda la autoestima y el amor propio de los escritores. ¿Por qué tengo que pagar para que mi libro se publique? ¿La idea no era obtener ganancias? Sinceramente, con lo temperamental que soy, si me llega el tiempo y una editorial me suelta esto, de que tengo que suministrar X cantidad de dinero, la mando a tomar por culo…, de forma literal. ¿Por qué? Porque es como si me dijeran a la cara que el esfuerzo y la ilusión que he depositado en mi obra no valen N-A-D-A, que no creen en que pueda venderse sola y que, por supuesto, no sienten el mayor respeto ni por ella ni por mí.

Teniendo de ejemplo a J.K. Rowling, autora de la Saga Harry Potter, ella pasó por doce editoriales con su primer libro y las doce le rechazaron el proyecto: hoy es la escritora mejor pagada del mundo. ¿Moraleja? Que si una editorial no quiere una obra mía, ya habrá otras que sí la quieran pero, ¿yo pagar para una publicación? Lo siento, pero el poco narcisismo que tengo no lo voy a tirar por la borda de ese modo solo porque un par de capullos no sepan apreciar lo que tienen delante. (Suena peor de lo que creía xD; pero si no valoro yo mi propio trabajo, como esperar que lo hagan los demás?) ¿O acaso me diréis que no sabéis de casos de autores que tuvieron que irse de sus países para triunfar en el extranjero?  

Alicechan © DeviantArt
Tocando el tema de los fraudes, (acto deplorable y que debería estar castigado con cadena perpetua mínimo), he leído sobre tantos que ni sé a qué atenerme y, por otro lado, tampoco sé de qué me extraña teniendo en cuenta la de estafas y dinero negro que se mueve por el mundo. No obstante, y espero que siga siendo así, comunidades como blogger o wordpress sirven para afianzar lazos entre escritores, tanto nóveles como veteranos, por lo que el boca a boca (a mi entender) suele parecer el mejor modo de tantear oportunidades: si sabes de una editorial, más o menos grande, a la que fue menganito con su novela, pues tal persona te pondrá al corriente de su experiencia y eso es mejor que ir sin un testimonio previo.

Ya terminando, que veo que me extiendo como persiana al sol del mediodía, al margen de no olvidar que una editorial es un negocio, creo que es importante mantener los pies sobre la tierra con respecto a estos temas. Estar informado de todo o buscarle los peros a los contratos no es suficiente, pues es la confianza lo que flaquea en muchos casos: la editorial perfecta para mí sería la que confíe plenamente en la calidad de mi trabajo. No quiero una editorial lameculos que diga, por decir, que el material bueno…, sino la que, sinceramente, ve potencial en él. Obviamente, dentro de lo realista de mi situación, no espero una nota de sobresaliente en mi primera novela (soy narcisista, no una creída estúpida xD), pero sí aspiro a un notable o un bien alto.

Al margen de estas bromas y de la inseguridad que siento al estar en esta sociedad, estimo que creer en el éxito de algo, hace posible que el esfuerzo por llegar a él sea más llevadero. Por supuesto todo camino de rosas tiene sus muchas espinas, pero por ello recalco que el mundo editorial tiene que ser franco, arriesgarse con los nuevos proyectos y dotarles de las alas de la oportunidad. Al fin y al cabo, ¿qué sería de nuestra vida sin la creatividad, la esperanza y los sueños?

De nuevo tengo la sensación de que se me ha ido la cabeza a otros asuntos, y es que es lo malo de disponer de plena libertad para hablar sobre algo sin filtros. Aún así espero que hayáis captado la esencia de mi impresión global y que, por supuesto, os hayáis divertido curioseando  este artículo.

¡Nos vemos en el siguiente,
que será el último del reto!





4 comentarios:

  1. Espero sinceramente el día en que podamos hablar de este tipo de cosas, así como el momento en que, ya habiendo transitado la experiencia editorial, tengamos las herramientas para darle consejo a los "nuevos novels"
    Supongo que es eso a lo que me refiero cuando digo "hay de todo en todas partes", como en el punto anterior, donde coincidimos en que cada cual lee y significa las cosas a su modo; no toda editorial sabrá apreciar tu obra y tu labor como artista, pero sera cuestión de confiar en uno mismo y nunca cansarse de buscar.
    Utopía aparte, hay gente buena ahí afuera. La cosa es estar preparado para cuando nos la crucemos.

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    1. Coincido: la confianza en uno mismo es, sino lo que más, un punto bastante importante que tener siempre presente. Y tal y como citas, aún saber que te puedes encontrar cualquier cosa y que hay gente buena en alguna parte, la decepción de que no lleguen a cumplir unas expectativas sigue costándome esa confianza en los demás. No obstante, tiempo al tiempo, que todo llegará supongo...

      ¡Gracias por comentar!

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  2. Muy de acuerdo con eso de que la televisión es la única manera de llegar a las grandes masas de manera global, mientras que los libros quedan reducidos al público al que le gusta leer (aunque también tiene la culpa de ello la sociedad en la que vivimos, en la falta de tiempo, en las jornadas interminables, etc.). Eso también provoca que las lecturas que triunfan sean cada vez más ligeras y con el único propósito de entretenernos.


    Aunque discrepo en eso de "las editoriales solo quieren vender". Que sí, que quieren vender, pero hay algunas que realmente creen en lo que hacen (normalmente chiquitinas) pero que se toman muy en serio a sus autores, a los libros que publican, etc. Es sólo encontrarlas ;)

    (Por cierto, lo de los derechos no es que pasados X años pase a ser propiedad de la editorial, sino al revés, normalmente firmas por X años, en los que los derechos pertenecen a la editorial y ellos los explotan de la manera que crean oportuna y luego te pagan un porcentaje (entre el 5 y el 10%) de las ventas ;) ).

    Una entrada muy interesante (y sí, es que este tema da para enrollarse como una persiana XD).

    ¡Saludos!

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    1. Hi, hi! Pues eso es lo que digo, mujer. Habrá editoriales que solo les interese vender; pero también estarán las que quieren ayudar al escritor pipiolo a salir adelante: la cosa es, como bien dices, buscar y encontrar.

      ¡Gracias por resolver el tema de los derechos! Aunque también hay que tener en cuenta el tipo de contrato que te presentan los de la editorial, asímismo contemplé lo que comentas; pero lo pasé por alto al escribir el artículo. Además, no quería explayarme aún más de lo que ya lo hice. xD

      ¡Un placer y gracias por comentar! ^_^

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