Spyro, "The Dragon"



Fecha de Salida: 15 de Octubre, 1998

Desarrollador: Insomniac Games

Plataforma: PlayStation / PSP / PlayStation 3

Género: Plataforma

Hi, hi, Dreamers! De nuevo por aquí, ¿para qué variar? Ante este temporal de lluvia y viento, en el que además he recaído enferma, he desempolvado los juegos de mi infancia y me he puesto a jugar a este clásico con un ColaCao bien calentito.

Este videojuego que os traigo hoy fue el primero que me regalaron, allá por los Reyes Magos de 1999, y por ello le tengo un particular cariño. En cierto modo me pregunto si mi idolatría hacia los dragones no fue incentivado por esta primera entrega de Spyro...

Aunque al parecer no hicieron un tráiler como propiamente se entendería como tráiler, este que os voy a mostrar es lo mejor que he encontrado de entre tanto material que anda suelto por youtube.


Sinopsis:

La historia se desarrolla en los Reinos de dragones, donde Spyro se encuentra persiguiendo ovejas en las praderas del dragón (lo más normal del mundo) mientras uno de los más veteranos se encuentra realizando una entrevista. Los dragones más mayores insultan en la entrevista a Gnasty Gnorc, enemigo de los dragones, y a consecuencia de ello Gnasty lanza un hechizo que congela a los dragones y los encierra en estatuas de cristal (si es que, cuando uno le busca las cosquillas a alguien...) Pero no solo eso, sino que las joyas de los dragones se convierten en criaturas y monstruos terribles.

Sin embargo, el hechizo de Gnasty no les alcanza a todos. Debido al pequeño tamaño de Spyro, éste consigue salvarse y toma la misión de liberar a sus compañeros dragones para rescatar, de igual modo, las tierras que han usurpado los monstruos de Gnasty Gnorc.

Debiendo viajar por los seis mundos Spyro y su compañero Sparx, una libélula mágica, deberán recuperar las joyas robadas y transformadas, rescatar los huevos de dragones robados, así como también a los que han sido encerrados en cristal: todo ello en una titánica aventura que deberá acabar con la venganza personal de Gnasty Gnorc.

Opinión Personal:

Ante el fiasco que me llevé con la última aventura gráfica, no me resultó mala opción volver a jugar a un videojuego que, ya de niña, me conocía como la palma de mi mano. Al contrario que en aquel tiempo, esta vez lo he reseñado a conciencia, habiéndomelo pasado al 100% al gozar de una experiencia consolidada en el género de las plataformas.

Retrocediendo mentalmente a aquellos años, en los que los teléfonos móviles eran verdaderos ladrillos que llevar en el bolso, el sistema gráfico de este videojuego fue la crème de la crème de la primera PlayStation. Sombras sencillas; alrededor de 30.000 polígonos por segundos; texturas suaves e inteligentes, que al acercarte a un objeto alejado iba calculando sus propios polígonos. Esto último, de hecho, provocó que el diseño, tanto de personajes como de escenarios, fuera óptimo e innovador, dotando a los segundos de una mayor amplitud. En pocas palabras, los escenarios parecían más grandes de lo que eran  y eso, en PlayStation, era un pedazo de resultado. Por otro lado, ¿qué decir de los personajes? Se nota que no redujeron en gastos de poner todos los polígonos necesarios para recrear tanto a Spyro como al resto de los dragones: el cuerpo de los mismos estuvo a la altura de la consola.

La animación de las escenas, bastante cortas y solo disponibles en las conversaciones con los dragones o en el final del juego, consiguen un efecto bastante bonito a simple vista. Lejos de verse un polígono fuera del cuerpo que se está moviendo, como solía pasar en Medievil ante el nulo suavizado de las texturas, todo el complejo parte de un punto que se deforma y mueve junto con el resto: el resultado final es una animación mucho más realista y flexible que el ojo tienden a aceptar sin mayores reparos.

Pese a lo infantil del diseño, algunos personajes enemigos tienden a hacer cosas un tanto inusuales; pero que llegan a sacarnos una sonrisa de incredulidad. Que un enemigo tiemble de miedo, huya de Spyro o incluso que enseñe sus posaderas en cuanto nuestro protagonista se dé la vuelta, son unos pocos ejemplos de lo que te puedes encontrar.

No obstante, he aquí el “pero” y lo que más puede llegar a fastidiar: la cámara. Aunque podemos rotarla y acercarla con los controles, el hacerlo es un proceso lento y que, incluso en ocasiones, no siempre sigue al personaje. Esto nos llevará a puntos ciegos si vamos demasiado deprisa, precipitándonos por un acantilado o yendo a parar a las fauces de algún monstruo…, y es que, como sucede en la carretera, ¡en las esquinas deberían señalizar los peligros que nos esperan!


Tocando el asunto del sonido diré que la música de la mano del ex batería de The Police, “Stewart Copeland”, es pegadiza y muy variada. Sin embargo, si un nivel se nos resiste más de la cuenta puede llegar a hastiarnos, hasta el punto de desactivarla del panel de opciones. Por otro lado, y volviendo al escabroso tema del doblaje español, señalaré que aunque se entiende perfectamente lo que los personajes dicen, la coloratura en las voces es extraña y pudo haberse mejorado mucho. Así mismo, el repertorio de actores es limitado y muchos dragones gozan del mismo doblador, incluso estando en el mismo mundo. Más o menos, juegan con las frases y dotan al personaje de un perfil u otro según su apariencia; pero el que se repitan las mismas voces, unas más forzadas que otras, le quita la gracia.

Ahora, yendo por fin adonde está el kit de la cuestión, diré que la jugabilidad está bastante bien adaptada a la edad que va dirigida. Con un total de seis mundos diferentes, se hace largo para un jugador que acaba de empezar sus andanzas por las plataformas: se tienen que conseguir todos los dragones, las joyas, los huevos robados… es una tarea larga pero, (y dándome cuenta de que no soy tan manca como creía) diré que para un jugador experimentado en menos de siete horas está liquidado. Aunque te ponen objetivos para pasar de mundo, si a la primera completas al 100% los mapas, luego no tienes que volver a ellos y la aventura se te acorta considerablemente si gozas de buena mano para calibrar un salto, volar y lanzar una llamarada o carrerilla por aquí y por allí. 
Los controles son muy básicos, adaptados tanto para una corta edad como para un jugador poco avezado: lo esencial es saltar (X), correr () y lanzar fuego (O), el resto de botones, pese a servir en muchas ocasiones para visualizar el entorno, solo los usas puntualmente.  

Y finalmente, tocando el tema de la trama, tengo que ser sincera: es lo mismo de siempre. Su originalidad radica en el punto más básico de los juegos de plataforma: la búsqueda y el completar absolutamente todos los niveles al 100%. Limitándome a nombrar a los clásicos Donkey Kong, Super Mario Bros, Crash Bandicoot o incluso Croc, estrenados estos dos últimos un par de años antes para la plataforma de PlayStation, la historia no deja de ser la misma. Incluso los enemigos siguen, en todos los mundos, un mismo patrón. Por ejemplo los de menor tamaño, que pueden llegar a tener armadura, son fáciles de embestir; pero luego están los de mayor tamaño que son más sensibles a una llamarada. Por supuesto luego están los enfrentamientos que pueden salirse de la normalidad, como son los jefazos de los diferentes niveles; pero incluso si ahí no tienes ni idea de lo que hacer te compensan las charlas con los dragones cercanos a esa zona, quienes te facilitarán pistas para derrotarlos.
En definitiva, este videojuego podría definirse como “el mismo perro, pero con diferente collar” si estás acostumbrado a los de este género. Pero, ¿no es ahí donde radica la magia de los videojuegos de plataforma? Pasar el rato rememorando viejos clásicos no es tan malo después de todo.

Con esto le doy el cierre a este análisis. ¿Alguno lo había probado antes? ¿Lo preferís para la primera consola u os habéis hecho con él para la portátil o la Ps3?

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