Yo Confieso… #12

Yo Confieso…., que ya me aburren los Triángulos Amorosos.


Desde hacía varias semanas que quería hablar sobre ellos y mi total desagrado; pero no fue hasta hace un par que leí diversos artículos en la Blogosfera tocando dicho tema.  Como suelo curiosear por blogs de opinión literaria, (no confundir con blogs de reseñas literarias), he podido leer de todo: los que están a favor, los que están en contra…, de hecho me he permitido pasarme por blogs ingleses que también tienen sus más y sus menos.

No obstante, y basándome en mi propia experiencia, me reafirmo en esta opinión que tengo sobre tal recurso que, a día de hoy, sigue siendo el más popular para captar seguidores. Supongo que por el morbo, o por querer despejar la incógnita de “con quién se quedará al final el protagonista”…, incluso a pesar de que ya se sepa desde un inicio o haya más de un indicio que apunten a la resolución de la cuestión. 

He de reconocer que, como todos, pasé por una época en la que me parecía apasionante presenciar como un personaje tenía que decidir entre una persona y otra. Sin embargo, con el paso de los años, al amueblar mi cabeza y tener las ideas más claras he tenido a bien recapacitar y darle muchas vueltas al asunto.
Películas, series, libros, animación...
Ni siquiera los videojuegos se salvan.

En la literatura juvenil, de la que tanto he disfrutado en estos años, he visto valores tirados por el suelo y superados por una especie de obsesión malsana y física, cuando se supone que  uno debería tenerlos siempre como prioridad…, ya sabéis, por eso de cultivarse a uno mismo para que los demás te vean más “interesante” (¡todos hemos jugado a ese juego, no me vengáis con milongas!). Pues, al contrario que eso, actualmente es como si todo girara en torno a un mercado de carne, donde solo se expone lo físico, pasando por encima del intelecto y los sentimientos. En otras palabras, y para llegar a todo el mundo, se manda “a tomar por culo” el romanticismo y la experiencia de conocer al contrario, vaya.  

No obstante, esto no solo atañe a la literatura, sino a muchos otros campos de entretenimeinto. Servidora, por ejemplo, creció viendo una serie animada llamada "La Familia Crece" ("Marmalade Boy" en su título original), y aunque me divertía y no me perdía un solo capítulo, ahora que estoy más crecida no puedo evitar preocuparme por la de triángulos amorosos que predominaban en ella y que, además, no solo se limitaban a los protagonistas sino que llegaban hasta los personajes secundarios. Vamos, que aquello era un lío de faldas constante.

E incluso ahora, que me gustan otro tipo de series más adultas, me llego a plantear el por qué hay tanto trío en las tramas de vampiros quienes, desde el histórico cambio que les hizo Anne Rice, diversos autores les han estado prostituyendo hasta el punto de ser los abanderados de la promiscuidad.

Colmillos..., colmillos everywhere.
Ahora habrá gente que dirá eso de “es que solo es literatura / televisión / cine”, y yo a esas personas les contestaré, y si me permitís,  con aire sardónico y un ademán de mano a lo Oprah: “¡No! ¿De verdad?” Si es cierto que estos puede estar impreso en libros, y también interpretado por actores en la gran y pequeña pantalla; sin embargo, ¿qué os hace pensar que solo se extralimita a la ficción? Los “aquí y ahora”, tan comunes en las salidas festivas y nocturnas, llegan a trascender con una normalidad casi pasmosa en los triángulos amorosos. Es tal, que llegan a entrarnos por los sentidos como agua de lluvia..., de ahí que se llegue a conciliar la idea de que son necesario para la trama, con su tensión artificial, su tirar y ceder cuerda, sus giros “inesperados” en la psique de los personajes.

Ni que decir queda que todo triangulo amoroso rebosa estereotipos de lo más variados: 

  • Chica fácil, chico indeciso, chica tímida.
  • Chico malo, chica "zorrón", chico dulce. 
  • Chico frio, chica idealista, chico inocente.

Y así podría pasarme hasta el siguiente año. No obstante, y aunque en pocas tramas no sea así (ejemplo de ello fue el final de la trilogía "Memorias de Idhún", donde una servidora se quedó “Wtf?”), siempre se sabe con quién va a acabar la chica / el chico que se encuentra en medio: el que debe decidir, vaya. Por ello a lo largo de toda historia donde hay un triángulo amoroso, y éste se mantiene hasta el final, el tira y afloja que se desarrolla entre el Individuo A y el B, por el amor del Individuo C, me es del todo innecesario para la evolución del propio guión, de los personajes y, ya de paso, para los que presencian dicho desarrollo..., o sea nosotros. 

¿Por qué lo considero innecesario? Porque es irreal: ahí no hay lógica posible, ya que siempre habrá uno que guste más. Al final, por no querer elegir o querer tenerlos a ambos, el personaje debería quedarse solo..., o sino posicionáos en la otra parte:

Ahora sois el chico / chica que se ha desvivido por el indeciso. ¿De verdad seguiríais queriendo a una persona que se debate entre tú y otra? Al fin y al cabo, no ando mal al pensar que si te quisiera de verdad no se hubiera fijado en la segunda, ¿no? Pero en fin: esto no es más que la punta del iceberg y tal y como pasa con las opiniones, habrá gente que difiera. Sin embargo, para mí es esa grieta con la realidad lo que me distancia de una novela, serie televisiva, película o videojuego donde se muestre el Triángulo Amoroso en cuestión.

No obstante, y como esta sociedad vive de sueños frustrados, supongo que el hecho de imaginarse en la situación del chico o la chica por los que se desvivan dos personas es muy tentador y, a su vez, te trabaja bastante el ego…, de ahí que sea un recurso popular. Si no, ¿qué otra explicación habría, aparte de incentivar la morbosidad, además de una preocupante indecisión?


4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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    1. Lo siento: te he borrado el comentario porque he creído captar cierto atisbo de homofobia en él. Además, lo que decías no tenía nada que ver con el contenido de la entrada.

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  2. Hola!!
    Interesante post que he venido a leer gracias a Demiurgo!
    Pues la verdad que cuando leía novelas juveniles hace algún tiempo me gustaban, pero ya pasado el tiempo me fue pareciendo mas de lo mismo y peor cuando la trama no tiene un buen peso, me paso varias veces leer vueltas y vueltas y la protagonista ni llegado el final sabia con quien quedarse, que lata xD. En la series lo mismo, prefiero ver géneros de investigación de crímenes y resolver problemas y misterios. En cuanto a las románticas sigo leyendo pero busco muy bien y trato de leer reseñas y buscar informacion, ya no estoy para gastar por gastar en algo que siempre es lo mismo.
    Besos

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    1. Hi, hi! A mí la temática juvenil me gusta; pero lo que veo últimamente es que predomina el romance en la misma, en lugar de entremezclar géneros y como derivado de esa falta de trama, introducir un triángulo amoroso resulta el añadido perfecto para dotar de chispa al argumento... ¡cuando no es así! De hecho, muy pocos son los triángulos amorosos que se llevan bien, de principio a fin.

      A mí no me gusta vetarme ningún género; pero si es cierto que cuando no dejas de leer un mismo ejemplo que se repite, una vez tras otra, cambiando los nombres y las situaciones, ya empiezas a odiar ciertas tendencias. (xD) Y como tú, también me gusta el género detectivesco, pero en ese tengo siempre el mismo problema: acostumbro a acertar en quién está detrás de todo el asunto y es como un auto-spoiler. (Una que, al parecer, es más avispada de lo que cree... xD)

      ¡Gracias por el comentario!

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