Yo Confieso… #15

Yo Confieso…, que no soy de beber alcohol.



Desde un tiempo hasta nuestros días, el acto de beber en compañía se ha convertido en algo trascendental para nuestras sociedad: el brindis en una boda, una comida empresarial, la degustación de vinos, una salida con los colegas, las botellonas tras un concierto… y todo ello se toma como algo natural. ¡Incluso como un medio para ampliar nuestra tableta de contactos más allá de nuestro ambiente habitual!

Al ser una droga mayoritariamente legal en casi todo el mundo se le resta bastante importancia cuando, por ejemplo, se la compara con la cocaína o la heroína. No obstante, para mí (y aquí entramos en temas de opinión) es lo mismo y por tal razón no consumo, lo que me lleva a ser conocida socialmente como una paria o un bicho raro.
(Deviantart©Khoale1989)
Recientemente he vuelto a los estudios para cursar unos superiores y mis compañeros, mayores que yo unos y menores otros, comparten el gusto de beber: gusto que respeto, todo sea dicho, porque todos tenemos nuestros muchos vicios. No obstante, en la callada y escrupulosa observación de mi proceder durante las horas lectivas, cuando hablan sobre fiestas y quedadas en los que el alcohol es parte de la fiesta no puedo evitar sentirme un poco aislada, al margen del grupo.

Pero no me entendáis mal: no es que no haya bebido alcohol en toda mi vida, al contrario. En ocasiones señaladas (Año Nuevo, bautizos, bodas, entierros, cumpleaños…) suelo tomar una copa de vino dulce, un vaso de whisky, anís o uno de ron con cola mientras me hago con unos aperitivos o cuando estoy con la propia comida. Incluso, recuerdo una ocasión en la que fui  a un restaurante japonés y tomé sake, junto con los que me acompañaban, para degustarlo y… en fin. En resumidas cuentas: no soy una entendida, pero sé más o menos lo que lleva cada bebida alcohólica.

Sin embargo, al estudiar los inconvenientes de tomar alcohol (y sobretodo viéndolo personalmente en el comportamiento de quienes me han rodeado y me rodean), en el 97% de mi día a día (y siendo el 3% las excepciones mencionadas con anterioridad) prefiero acompañar las comidas con agua o, si se tercia, con algún refresco tanto por temas de salud, como por estabilidad emocional.


No voy a soltar una parrafada de lo que esto significa ni tampoco a mencionar nada relativo a pros y contras, pues hay mucha información en la red como para que cada cual se cree su propia idea. Tan solo diré que son muchos los que se sumergen en la bebida por formar parte de esa integración social, por evadirse de sus problemas, por el simple gusto de beber o por cuantas razones más se os puedan ocurrir y que yo, en mi corta experiencia, ya decidí hace algún tiempo que no quiero formar parte de ese colectivo.

Sé que en ocasiones me sentiré sola cuando mis compañeros empiecen a comentar sus idas y venidas en torno a sus muchos momentos de embriaguez. No obstante, conociéndome como me conozco (que al fin y al cabo “yo soy muy mía”), estimo que yo no necesito el alcohol ni para reírme más, ni para ser sincera, ni para socializar, ni para ampliar mi lista de contactos. Para algunos pareceré sosa, estrecha de mente, una aguafiestas que no sabe divertirse…, pero ese no es mi problema y, desde luego, emborracharse hasta el punto de no recordar nada no llega a rozar siquiera mi concepto “diversión”. Aunque claro,  tal y como dije anteriormente, cada cual tiene sus vicios y tanto leer hasta la madrugada como jugar a videojuegos doce horas seguidas tampoco es que sea un comportamiento muy sano…

¿Y vosotros qué? ¿Soléis beber mucho, poco, lo justo…?
¡Dejadme vuestras respuestas en los comentarios!

2 comentarios:

  1. Tengo 29 añazos ya y no he bebido alcohol, ni creo que lo haga jamás. No hablo de beber alguna copa en nochevieja o algo así como mencionas, hablo de no beber absolutamente nada ni en tales eventos, y no pasa nada por ello!!

    No es que lo vea como algo peligroso (que sí que lo considero como tal), o que me de respeto, o que quiera ser un bicho raro. Es simplemente que no bebo porque yo lo he elegido, y quien me rodea, si me quiere, respeta esa decisión. No he dejado de salir por no beber o me lo he pasado peor por no hacerlo.

    ¡Lo único importante es que hagas lo que tu quieras sin más! Suena a topicazo pero es lo que es. Puede que al principio sea todo más extraño, en plan "¿por qué no bebo si todo el mundo lo hace?", pero conforme pasan los años te vas sintiendo más orgulloso de ti mismo por lo que has hecho atrás, y sobre todo por lo que no has hecho!

    Así que vamos, no eres un bicho raro ni estás sola en este mundo por ello, ni por supuesto eres menos "chachi" xD. :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hi, hi, NeoJin! ¡Un gusto volver a leerte por aquí!

      De seguro tú bebes menos que yo; pero es lo que dices: cada cual tendrá sus motivos para no hacerlo, de igual modo que te gusta más un tipo de música que otra. Aunque claro, todo eso depende de otros muchos factores: la educación que has recibido con respecto a dicho enfoque, tu entorno social, saber las repercusiones que eso te traerá en un futuro...

      Pero como parece que la juventud de hoy en día ve esa práctica como necesaria, en ocasiones me siento fuera de onda o chapada a la antigua cuando, realmente, yo me considero una persona de reír mucho, sin "aditivos" en mi organismo. Vaya, que puedo estar tomándome un refresco de naranja y reírme hasta el punto de tener que parar porque sino me ahogo, y eso con cualquier tontería que escuche.

      En resumidas cuentas, para muchas otras cosas sí soy un poco freak, pero supongo que para esto del alcohol no. En cierto modo me alegra saber que hay muchos otros como yo repartidos aquí y allá y desde luego, tan solo para contentar a quien ni me va ni me viene, no voy a empezar a embriagarme a estas alturas para luego estar quejándome a los cincuenta.

      ¡Un saludín y gracias por comentar!

      Eliminar

Hi, hi, Dreamer! Antes de que cierres esto, ¿no quieres dejarme tu opinión al respecto? Comentar una entrada te llevará pocos minutos y con tu contribución conseguirás no solo que mi humilde hogar crezca… ¡sino que también me alegrarás el día!

Te pido respeto y, por favor, ahórrate dejar cualquier link o publicidad. Si quieres más información sobre este aspecto, clica aquí para saber acerca de la política de este Blog.