To the Moon

La Dr. Rosalene y el Dr. Watts tienen un trabajo la mar de peculiar: ellos otorgan a la gente que les contrata una nueva oportunidad de vivir, deshaciendo todo el camino recorrido hasta el principio… pero solo en las cabezas de sus pacientes.
Debido a la gravedad de esta operación, la nueva vida que se produce en sus mentes se convierte en lo último que los pacientes recuerdan antes de dar su último aliento.
Esta historia en particular sigue su intento de cumplir el sueño de un hombre, cuyo último deseo ir a la luna.


Fecha de Salida: 1 de Noviembre, 2011

Desarrollador: Freebird Games

Plataforma: PC

Género: Aventura, Indie 


Hi, hi Dreamers! ¡Cuánto tiempo sin actualizar! Pero entre las clases, los exámenes, los trabajos, la familia, los amigos y otros tantos deberes que una debe cumplir…, no he tenido tiempo para absolutamente nada. ¡Ni siquiera de disfrutar de un fin de semana de paz y tranquilidad! No obstante, a la espera de las vacaciones, he aprovechado  para adelantar faena y dedicar unos minutillos a sacar adelante el blog.

Este 2014 he escrito un total de 82 entradas, siendo esta la 83 respectivamente y aunque me hubiera gustado llegar a la número 100, no me he visto con el suficiente tiempo libre como para dedicarme al pequeño rincón. Sin embargo, ahora que estoy aquí, voy a hablaros no del número de entradas, ni de mis tonterías y paranoias mentales, sino de este videojuego, cuya historia habla por sí sola. ¡Dentro trailer!


Sinopsis:

La Dr. Rosalene y el Dr. Watts tienen un trabajo la mar de peculiar: ellos otorgan a la gente que les contrata una nueva oportunidad de vivir, deshaciendo todo el camino recorrido hasta el principio… pero solo en las cabezas de sus pacientes.

Debido a la gravedad de esta operación, la nueva vida que se produce en sus mentes se convierte en lo último que los pacientes recuerdan antes de dar su último aliento. Y es por ello, la operación solo se realiza a las personas que se encuentran en su lecho de muerte para que, de ese modo, se cumpla lo que desearían haber hecho con sus vidas y no hicieron.

Esta historia en particular sigue su intento de cumplir el sueño de un hombre, ya anciano y a las puertas de la muerte, llamado Johnny. Con cada paso atrás en el tiempo, un nuevo fragmento de su pasado es revelado a los doctores que, como si se tratase de un puzzle, reconstruyen pieza a pieza los acontecimientos que se extendieron por toda su vida en pos de averiguar el por qué el frágil anciano eligió como último deseo ir a la luna: deseo que, ni él mismo, sabía por qué lo había escogido.

Opinión Personal:

[Médula Retro]
Ya sabéis cuánto me gustan los juegos “retro” y es que en los últimos años el concepto indie ha ido ligado íntegramente con el concepto anterior. Ante el despliegue de las grandes empresas, que invierten  miles y millones en publicidad, desarrollo, concept-art y tantos otros aspectos para que sus juegos se vean atractivos, sin fallos y listos para gustar a simple vista, pensaréis que los videojuegos indie (videojuegos independientes), poco tienen que hacer frente a estas grandes productoras y desarrolladoras. Pues bien, es aquí donde os lo niego.

El dicho de “no todo es oro lo que reluce” se aplica perfectamente a este ejemplo pues, ¿cuántos videojuegos de última generación habéis comprado con ganas de pasároslos que, más tarde, han quedado aparcados en la estantería de casa sin más pena ni gloria? Historias mal construidas, personajes canon, rufianes más que calados desde el primer momento, argumentos demasiado vistos... son tantos los fallos que no paran de cometer algunas de las grandes empresas, que la sensación de jugar a videojuegos con el mismo perfil cansan y deterioran lo que es ser gamer. Concepto que yo resumo fácilmente en “saber divertirse, sorprenderse, ilusionarse y vivir una aventura a través de un videojuego”. ¿Qué es lo que está pasado? ¿Dónde quedó el factor sorpresa? ¿Por qué no nos motiva descubrir un videojuego hasta el final? Hoy por hoy, pongo la mano en el fuego y digo claramente que To the Moon es capaz de eso y mucho más.

Si empezamos analizando la historia, sin desvelar nada particularmente intrínseco de ella (por si queréis probarla), nos encontramos con un fuerte componente emocional. Viviendo en lo profundo de un bosque y junto a un acantilado, donde queda un viejo faro abandonado, Johnny es un hombre que ha pasado los últimos años en soledad desde la muerte de su esposa. Cayendo enfermo, fue entonces cuando quiso contratar los servicios de la famosa empresa que lograba hacer realidad los últimos deseos de las personas.
De esta forma nosotros vivimos su vida a través de una evolución invertida, de delante hacia atrás en el tiempo, rememorando los recuerdos vividos por Johnny para luego implantarle unos falsos que llevarán a su mente a que cumpla su último deseo y que, de ese modo, pueda morir en paz.


Gracias a la tecnología de la empresa para la que trabajan los doctores contratados, a lo largo de su análisis van recabando información acerca de la vida de Johnny para, una vez llegado el momento, desarmarla por completo y “resetearla” entre fallo-error de la compleja y olvidadiza mente del anciano. No obstante, antes de ello, deben conocer la fuente de dicho anhelo: una completamente desconocida incluso para la propia incertidumbre de Johnny. Así pues, entre saltos en el tiempo, ambos doctores reviven sus recuerdos más cercanos buscando un nexo (llamados memento) que les lleve a los que quedan más atrás en el tiempo, dispuestos a conocer la raíz principal antes de que la vida de su paciente llegue a su fin.

¡Tras activar los mementos hay que realizar rompecabezas!
Bebiendo en ocasiones de influencias del cine, (como  «Inception» de Christopher Nolan; «Páprika», de Satoshi Kon o incluso recordando ampliamente a la magistral «Eternal Sunshine of the Sportless Mind», de Michel Gondry)  la trama avanza en una combinación de divertidos episodios (guiños a películas y personajes de cómics/videojuegos, respectivamente) y también entre otros más melancólicos y románticos: todo ello sin ningún desperdicio.

Ahora, tocando el aspecto gráfico ya podéis ver el panorama de esta clase de videojuegos. Generado a través del programa “RPG Maker” – famoso en los últimos años por numerosas entregas de terror – éste deja al alcance de todos la posibilidad de crear videojuegos e historias propias a la usanza de los clásicos. Con píxeles llenando la pantalla hasta recrear una imagen más definida de lugares, personas, animales u objetos, el plano cenital y el intercalado de algunas ilustraciones, en momentos clave de la trama, será lo que nos acompañe de principio a fin. Desplazándonos mediante los controles de dirección o gracias a los clics del ratón, sin apenas fase de exploración sí seremos testigos de cierta contemplación de los hechos hasta que se daba el aviso de que los controles estaban habilitados de nuevo. 

No obstante, y a pesar de que todos los personajes están recreados a partir de unos siete u ocho píxeles en total, es su carácter y el cómo hacen de su entorno una prolongación más de su propia personalidad lo que determina lo vivos que están. Además de ello, hacen del recorrido por “To the Moon” algo agradable y muy entretenido.

Con respecto a la jugabilidad, aquí el patinazo se lo lleva seguro: no hay tramas ocultas, ni quest adicionales, ni tampoco la posibilidad de volver a jugar la historia desde otro punto de vista. Es una aventura lineal, con un mismo principio así como final inalterable; pero los rompecabezas y minijuegos repartidos en cada nivel hacen de la posibilidad de una segunda o tercera partida algo a tener en cuenta para pasar el rato. 

Por último, el apartado de música es lo más importante. ¿Os imagináis una película sin banda sonora? Sin ella sería aburrida y no le daríamos la importancia que se merece. Pues a “To the Moon” le ocurre exactamente eso. Su factor principal son las emociones, pero éstas por sí solas no valen nada, ya que los detonantes principales para que una historia nos desborde deben ser, por una parte, el guión principal y por otra la música que acompañe a la consecución de acciones durante el avance de la trama.
Siendo Kan Gao el responsable de la combinación entre ambas, logra proyectar con su música un estado de ánimo ligado a la historia que nos deja sin habla y que, dicho sea de paso, nos deja el corazón en un puño en ciertos momentos. Por si no fuera poco, este emprendedor y polifacético canadiense no solo es el creador de la fantástica banda sonora, sino que ha sido el escritor de la trama, principal creador del videojuego y, además, fundador de la compañía Freebird Games.


Como añadido, compartiendo protagonismo con Laura Shigihara en lo respectivo a la música, ella es la encargada de enternecernos en las secuencias finales con su tema vocal “Everything’s Alright”. Tema que, he de admitir, fue el principal detonante de que una servidora empezara a llorar como una plañidera.

En definitiva, como ya dije en reseñas anteriores, los juegos retro no están hechos para todos los gamers…, al igual que todos los gamers no están hechos para los videojuegos retro. Pero creo que si buscáis una historia tierna, al margen de los gráficos que ésta pueda tener; juegos rompecabezas, fáciles de resolver todos ellos; y personajes llenos de vida y personalidad propia, acertaría en recomendaros “To the Moon”.
Además, al margen de esos videojuegos cuya trama es demasiado extensa e interminable, o que por el contrario apenas tenga el cupo límite para llamar vuestra atención, tras pasaros “To the Moon” os aseguro que su historia os acompañará más allá del término «lo he jugado y se acabó», pues es uno de los pocos videojuegos que te dejan huella en el alma.

¿Alguno de vosotros lo ha comprado o se ha hecho con él? ¿Estáis interesados? ¡Recordad contádmelo en los comentarios! ¡Nos leemos en la siguiente entrada!

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